martes, 16 de abril de 2019

Novedades de Moda (Cara A)


Hace algún tiempo os dije que un día dedicaríamos una entrada del blog exclusivamente a la música de Depeche Mode, y ese día ha llegado. Ya he comentado antes aquí que el cuarteto (actualmente trío) de Basildon ha sido siempre uno de mis grupos favoritos, así que comienzo con un breve repaso a su discografía hasta llegar al momento más álgido de su carrera. Su disco de debut es Speak & Spell (1981); como suele ser típico de los inicios, sus temas no son demasiado buenos, ni siquiera el conocido hit Just Can’t Get Enough. El segundo disco, A Broken Frame (1982), también es flojo, y el siguiente, Construction Time Again (1983), empieza a tener buenas canciones pero es también algo irregular.

Some Great Reward (1984) es para mi gusto un trabajo más sólido, marcando el inicio de la madurez del grupo. Pero en mi opinión Black Celebration (1986) es su primer álbum redondo, que se puede escuchar de principio a fin sin que baje la calidad en ningún momento; sin embargo, cuando se publicó yo era aún demasiado joven para apreciar este tipo de música y lo descubrí a toro pasado, así que no me ha dejado el mismo impacto emocional que los tres discos siguientes, sin duda obras maestras… Estamos hablando de la que fue su época de mayor popularidad, con Music for the Masses (1987), Violator (1990) y Songs of Faith and Devotion (1993), de cuyos temas hablaré luego con más detalle.




El objetivo de esta entrada doble es repasar la selección de las mejores canciones pertenecientes a los álbumes de estudio de Depeche Mode, que grabé en uno de mis famosos cassettes (precisamente el número 101 de mi colección) en algún momento entre el final del siglo pasado y el principio de este, ya que contiene temas del Ultra (1997) pero no del Exciter (2001). Esta recopilación de temas escuchada hoy en día sigue teniendo para mí tanta vigencia y tanta fuerza como hace dos décadas. De manera consciente decidí dejar fuera de la selección algunos de los mayores hits del grupo para dar cabida (en los noventa minutos de la cinta TDK) a otras canciones más desconocidas que me gustaban tanto como los himnos más mainstream.

No suelo repetir canciones en los enlaces de audio del blog, y varias de estas ya han aparecido en entradas anteriores, pero aun así quiero dedicar una breve reflexión a cada una de ellas con las sensaciones que me despierta o los recuerdos que tengo asociados. Uno de los puntos fuertes de Depeche Mode son sus letras, muy sinceras y directas, y basadas a veces en los instintos más primarios del ser humano, pero a la vez hermosas y poéticas. Por esta razón, en los enlaces de audio incluyo los subtítulos en castellano para que podáis sacarles a las canciones todo su jugo. Dado este condicionante, en una o dos ocasiones puede que la calidad de sonido del enlace no sea perfecta, pero no os preocupéis, que en YouTube podéis disfrutarlas en todo su esplendor sonoro sin necesidad de rebuscar mucho. Pasemos sin más a la lista.




Everything Counts: Desde el punto de vista estrictamente musical esta canción queda bastante lejos de la perfección, pero está entre mis favoritas por motivos sentimentales. Seguramente debe ser el primer tema de Depeche Mode que escuché en mi vida, durante mi preadolescencia a mediados de los ochenta, en el Jukebox de los salones recreativos Gölo, cerca de mi casa. Supongo que sería la versión original del Construction Time Again, aunque posteriormente me marcó también la versión en directo del 101, disco grabado en 1988, con los asistentes al concierto en el Pasadena Rose Bowl coreando el estribillo mientras el vocalista Dave Gahan los escucha durante lo que parece una maravillosa eternidad… Por cierto, ya en 1983 los Depeche apuntaban maneras en lo que sería uno de sus puntos fuertes más adelante: cambiar las notas del bajo (es decir, los acordes) sin alterar la melodía de la voz para dar un significado totalmente distinto al conjunto… En este caso lo podéis comprobar comparando el primer estribillo, en 1:02, con el último, en 3:07.

I Want You Now: Esta canción del Music for the Masses interpretada por Martin Gore es un ejemplo perfecto de otra de las buenas cualidades del grupo, su capacidad para tratar en las letras temas delicados como el sexo sin hipocresía ni dobles sentidos estúpidos y a la vez de forma elegante y hermosa. En este caso los jadeos y las respiraciones profundas ponen ritmo a una exploración de la pulsión sexual como parte integrante de la angustia existencial inherente al ser humano, como forma de huida ante la insoportable levedad del ser.

Sacred: También del Music for the Masses es esta canción que toca el tema del fervor religioso, tratado por el grupo (no sé bien si de forma literal o metafórica) en varios de sus álbumes; baste recordar, sin ir más lejos, que uno de ellos se llama Canciones de Fe y Devoción. Muy chula la intro, con esos coros angelicales, y otro ejemplo más, al final de la canción, de cambio de acordes sobre la misma melodía, siendo el resultado superior a la suma de las partes que se combinan.




Somebody: Este precioso tema abría la cara B del Some Great Reward, con Martin Gore a la voz y un sencillo acompañamiento de piano. La letra es un resumen perfecto de cómo debería ser una relación sentimental; lo es hasta tal punto que ya he utilizado antes este enlace con subtítulos en el blog, en una entrada múltiple sobre los pequeños detalles que me enamoran de una mujer. Hay un pequeño giro al final del tema que pocos habrán notado, incluso entre los fans del grupo: a partir del 4:05, y casi en el fade out, se escuchan muy discretas, al fondo, las notas de Something To Do, primera canción de la cara A del mismo disco, que trata sobre el vacío, el aburrimiento y la depresión de la vida moderna… Es un cruel contrapunto a la ternura de todo lo que hemos escuchado antes, una especie de oscuro presagio: incluso aunque encuentres una compañera perfecta como la de la canción, esa Conexión desaparecerá con los años y la rutina o, lo que es peor, con la llegada de la Muerte, de la que nadie puede escapar… Una reflexión que no podría estar más en la línea de La Belleza y el Tiempo, y uno solo entre la multitud de detalles que convierten a este grupo en uno de los grandes.

One Caress: Extraída del Songs of Faith and Devotion y cantada de nuevo por Martin Gore, trata varios de los temas de los que ya hemos hablado: la búsqueda de la sensualidad como forma de escapar del tedio; el coqueteo con el pecado y con lo prohibido en contraposición a una existencia vacía regida por absurdas convenciones sociales y obsesionada por el “qué dirán”… Me encantan los arreglos de cuerdas, que si no recuerdo mal eran algo novedoso para el grupo por aquel entonces. Otro detalle que me viene ahora a la cabeza, sin relación con este tema en concreto, es que mi tesitura vocal es muy parecida a la de Martin Gore y Dave Gahan, así que se me da muy bien cantar las canciones de Depeche Mode (las de esta selección me las sé prácticamente de memoria); tal vez esa es otra de las muchas razones por las que me gusta este grupo.




The Landscape is Changing: Sacada del Construction Time Again, esta canción transmite un mensaje ecologista bastante más obvio que el de las anteriores de la selección, más típico de sus comienzos en la primera mitad de los 80. Por supuesto, estoy de acuerdo con la idea de que hay que cuidar del Medio Ambiente, pero me parece que la letra es bastante simplona y carece de esa poesía y ese misterio que tienen sus composiciones posteriores… De esta canción me gusta más la música, que ya iba mostrando indicios de lo que serían sus siguientes discos.

Blasphemous Rumours: El tema que cerraba el Some Great Reward tenía una letra durísima sobre lo irónico y cruel que puede ser a veces el Destino. Cuenta la historia de una joven de dieciséis años que, cansada de la Vida, intenta suicidarse pero fracasa. Dos años después ha encontrado por fin la paz de espíritu y recuperado las ganas de vivir refugiándose en la religión, con tan mala suerte que la atropella un coche y acaba conectada a una máquina de soporte vital hasta que muere al poco tiempo… ¡La alegría de la huerta, vamos! En cuanto a la música, ya por la época del Some Great Reward las canciones de Depeche Mode se caracterizaban por una gran densidad de capas sonoras y riqueza de detalles, y este tema es una clara muestra de ello; especialmente escalofriantes son los sonidos escogidos para representar a la cuchilla deslizándose por las muñecas de la joven (en 0:21, con un suave rasgueo de arpa) y a la máquina de respiración artificial (en 2:41, con la melodía infantil de una caja de música, cuyo modo mayor contrasta con el menor del resto del tema para causar más efecto, mezclada con borboteos y sonidos de engranajes). En el enlace tenéis la versión en directo del 101, que es la que he podido encontrar subtitulada en castellano, pero cuya calidad no desmerece mucho de la original.




Higher Love: Último tema del Songs of Faith and Devotion, esta canción bien podría haber quedado fuera de la presente selección, pero supongo que la incluí porque su duración era justo la apropiada para completar los cuarenta y cinco minutos de la primera cara del cassette y así poder dejar la cinta sonando en bucle continuo (mientras hacía los deberes, por ejemplo) sin que quedaran trozos en silencio… Aun así, me gusta bastante. Recuerdo que el vídeo de este tema interpretado en directo (era el que usaban para empezar los conciertos del Devotional Tour, en 1993) tenía una potencia brutal, con Dave Gahan cantando toda la canción oculto tras unas cortinas translúcidas sobre las que se proyectaban las sombras de los componentes, y que caían al suelo con los últimos compases… En cuanto a la temática, es bastante habitual en las canciones del grupo: se describen las sensaciones de un éxtasis casi místico pero no se detalla si es de tipo religioso, sexual, psicotrópico o de algún otro tipo.

And Then…: Otro de los escasos temas de la primera época del grupo que entraron en mi selección; del Construction Time Again, para ser más exactos. Trata sobre los problemas que la Civilización ha traído al Mundo y sobre volver a empezar de nuevo para no cometer los mismos errores. La letra, como en el caso de The Landscape is Changing, es bastante obvia y simple. Aunque está bastante chulo el juego rítmico del principio, por el que se convierte en sincopada una melodía que no lo parecía inicialmente, la música tampoco es como para tirar cohetes; supongo que esta canción está en la selección más que nada porque, vista en su contexto, representa una evolución hacia delante con respecto a las demás de su álbum, un atisbo de lo que vendría después.




In Your Room: Para cerrar la primera cara, este temazo del Songs of Faith and Devotion, una de mis favoritas entre las favoritas, aunque el enlace no es de la versión del álbum sino del estupendo directo del Devotional Tour. Ya he hablado antes de esta canción en el blog destacando su fantástica densidad de capas sonoras y el gran cuidado puesto en la producción, pero es que toda alabanza se queda corta; la fuerza de este sonido está a años luz de sus tímidos comienzos doce años antes. Os recomiendo que la oigáis con unos buenos auriculares y el volumen alto para poder apreciar la potencia de los bajos, la infinidad de pequeños detalles y cómo los distintos sonidos van viajando de un lado a otro de tu cabeza. Por destacar algún momento concreto, la transición del 3:10 me parece de lo mejor que he oído en mi vida, y describe de forma excelente mediante sonidos la espiral de decadencia de la que nos habla la canción.

En cuanto a la letra, de nuevo se trata de unos versos elegantes pero directos que nos hablan sin tapujos de la sensualidad y el erotismo, no de forma romántica, sino desde el punto de vista de la perversión, la dominación, el instinto animal… Tanto letra como música ilustran perfectamente este abandono a la pasión desenfrenada e irracional que experimenta el protagonista. Escuchando este tema me vienen de golpe a la memoria la confusión y la mezcla de emociones a flor de piel (la angustia existencial, el despertar de la carne) de mi adolescencia… No sé si algún día publicaré en el blog una entrada sobre las experiencias sexuales más intensas que he tenido, pero en caso de hacerlo están claras dos cosas: una, que intentaré redactarla de forma elegante y poética y con el máximo respeto hacia mi ex, como harían los Depeche; y dos, que la versión del álbum de In Your Room será la que utilizaré como “banda sonora”… Lo dejamos aquí por ahora; la semana que viene escucharemos la segunda cara de la cinta.



lunes, 8 de abril de 2019

Mapa de Etiquetas


Aquí tenéis el Mapa Conceptual con las relaciones entre las distintas etiquetas del blog:




Tal vez recordaréis que di una explicación básica del significado de las etiquetas más importantes ya en la segunda entrada de La Belleza y el Tiempo, allá por verano del 2012. Coincidiendo con la celebración de las cien, doscientas y trescientas entradas del blog he hablado un poco más de las etiquetas y de cuáles de ellas han sido temas más frecuentes en mis textos. Recuerdo que antes de alcanzar los cien posts añadí la etiqueta de Imagen, para las entradas con fotos. La de Interrelación es una idea que no ha llegado a entrar en el Mapa de Etiquetas pero que bien podría estar en él, conectada con la de Conocimiento, como explicamos en una ocasión… Y lo mismo pasa con el concepto de Equilibrio, parte fundamental de otra afirmación importantísima en la armazón filosófica del blog: que el Sentido de la Vida debe basarse en la búsqueda del “Todos-Mejor-Siempre” en contraposición al “Yo-Más-Ahora”.

La razón por la que dedico la entrega de hoy al Mapa de Etiquetas es que desde primeros de este mes ha desaparecido el servicio de Google+, en el que guardaba tan solo un par de imágenes, entre ellas la del Mapa, a la que enlazaba desde la columna derecha del blog. A partir de ahora el enlace será precisamente a esta entrada. Pendiente para más adelante queda el repaso a los demás gadgets de la página, cambiando o eliminando los que no se usen o estén desfasados para que así su diseño sea más racional. No suelo tener mucho tiempo para dedicarme al mantenimiento del blog, así que os lo agradecería mucho si me avisárais cuando, navegando por las entradas antiguas, veáis que hay enlaces rotos, imágenes que falten o cosas que no funcionen en general… Para terminar, y ya que hablamos de este conjunto de consignas que es como el Mapa de mi Vida, simplemente comentar que la idea de Mapa como concepto general es algo que me apasiona, y que más tarde o más temprano publicaré aquí una entrada sobre el tema.

lunes, 1 de abril de 2019

Despacito (III)


Después de buscar patrones repetitivos en el ámbito de la meteorología, la geología o la astronomía, terminamos esta entrada múltiple hablando de los ciclos naturales más largos de los que se tiene noticia… Así como un año es el tiempo que tarda la Tierra en dar una vuelta al Sol (a un ritmo de 30 kilómetros por segundo), un año galáctico o año cósmico es el tiempo que tarda el Sistema Solar en dar una vuelta completa alrededor del centro de la Vía Láctea, a una velocidad de 230 kilómetros por segundo. Se ha estimado que un año galáctico son aproximadamente 225 millones de años; es una unidad de tiempo a caballo entre lo geológico y lo cosmológico.

Tomándola como referencia, podríamos decir que la edad del Universo son unos sesenta y un años galácticos y la Vía Láctea apareció hace cincuenta y cuatro, y que desde su nacimiento el Sol con sus planetas ha orbitado unas veinte veces y media alrededor del agujero negro supermasivo del centro de nuestra galaxia. Como ya comentamos una vez en el blog, es una suerte que nuestro sistema estelar esté fuera de los brazos espirales de la Vía Láctea, con mayor densidad de estrellas, y que además orbite a una velocidad similar a la de estos, porque eso evita que se adentre en estas zonas, más peligrosas por las emisiones de rayos X y gamma o las colisiones con asteroides, que podrían acabar con la Vida en la Tierra.




Describamos a continuación un ciclo todavía más lento. Una nebulosa es una nube de hidrógeno y polvo que flota en el espacio y en la que se pueden formar estrellas: veamos cuál es el proceso. El gas se va concentrando lentamente por pura atracción gravitatoria, y tras un periodo de Tiempo suficientemente largo la temperatura y la presión en el centro de esta nube son suficientemente altos para que se produzca la fusión nuclear del hidrógeno en helio, estabilizándose así la recién nacida estrella, que empieza a brillar con luz propia. El ciclo vital de esta estrella será distinto dependiendo de la masa que tenga. En algunos casos, la formación de una enana blanca a partir de una estrella de poca masa va unida a la expulsión de sus capas exteriores, que forman lo que se ha dado en llamar una nebulosa planetaria. En la creación de una estrella de neutrones o de un agujero negro a partir de una estrella más masiva se produce una explosión de supernova que también emite grandes cantidades de material, incluyendo los elementos más pesados de la Tabla Periódica, hacia los alrededores.

Los elementos medios y pesados como el carbón, el oxígeno o el hierro son muy importantes en la formación de pequeñas partículas de polvo cósmico, que propician la creación de moléculas de hidrógeno, al encontrarse más fácilmente en su vecindad dos átomos de dicho elemento, y además las protegen de la radiación circundante, favoreciendo así el nacimiento de nuevas estrellas en estas nubes moleculares, con lo que se cierra el ciclo. Por eso las primeras galaxias que se formaron en el Universo, al ser menos ricas en polvo y elementos pesados, no eran muy eficientes en cuanto a la generación de nuevas estrellas.




El polvo de las nebulosas planetarias o el despedido por las explosiones de supernova no vuelve a condensarse para formar nuevas estrellas cuando hay una sola nube, pero sí cuando son dos o más las que coinciden en el mismo punto, procedentes de distintos lugares. Cuando esto pasa, el hidrógeno que estaba en las capas más externas y que salió despedido con la supernova podría acabar más adelante produciendo fusión nuclear en el interior de una estrella de la siguiente generación. También puede ocurrir que la onda de choque llegue a una nube lejana de hidrógeno en reposo y favorezca el aumento de la concentración del gas que produce a su vez la formación de la nueva estrella.

Las estrellas de segunda generación están hechas a partir de restos de estrellas de primera generación, y las de tercera a partir de restos de las de primera y segunda. Todas las que vemos hoy en el cielo son como mínimo de segunda o tercera generación, e incluso hay algunas de cuarta. Sabemos que nuestra estrella es de tercera o cuarta generación porque el Sistema Solar es rico en elementos pesados: los astrónomos piensan que debe haberse formado (hace 4.500 Ma) gracias a la combinación de materiales de varias supernovas cercanas. El Sol es una estrella pequeña, así que es poco probable que dé lugar por sí solo a otra nueva cuando desaparezca… En definitiva, el ciclo por el cual las nubes de gas se transforman en estrellas y estas de nuevo en gas (más enanas blancas, estrellas de neutrones o agujeros negros) debe ser uno de los más lentos que existen, con periodos de miles de millones de años, tal vez un cuarto o un tercio de la edad del Universo, que, recordemos, son 13.800 Ma.




Pero ¿es el más lento de todos? ¿Puede ser la duración total de nuestro Universo, desde su inicio hasta su aún lejano final, una sola iteración de un ciclo periódico todavía más extenso? La teoría actualmente más aceptada acerca del fin de nuestro Universo sostiene que el Espacio entre las galaxias seguirá expandiéndose cada vez más rápido gracias a la llamada energía oscura, de la que todavía no sabemos mucho, pero hay otra posible explicación según la cual la energía oscura sería menor de lo que pensamos o disminuiría con el paso del Tiempo, ralentizando la expansión del Universo y permitiendo a la gravedad imponerse para pasar de una fase de expansión a otra de contracción. Las galaxias se acercarían las unas a las otras, la temperatura aumentaría cada vez más y poco antes de la colisión final, llamada Big Crunch, solo quedarían agujeros negros supermasivos; estos se fusionarían en uno solo que contendría toda la masa del Universo y que se devoraría a sí mismo. Algunos especialistas creen que este Big Crunch daría lugar a un efecto rebote, el Big Bounce, en forma de Big Bang de un nuevo Universo, iniciándose un nuevo ciclo y repitiéndose una y otra vez esta secuencia de expansiones y contracciones del Espacio-Tiempo.

Existen distintos modelos cosmológicos cíclicos basados en estas ideas, aunque por ahora, a falta de evidencias experimentales que los confirmen o los refuten, no son más que meras especulaciones con multitud de cabos sueltos por resolver. Por ejemplo, algunos cosmólogos afirman que para no violar la segunda ley de la Termodinámica, que dice que la entropía (el desorden) del Universo siempre tiene que aumentar, estos ciclos de expansión y contracción deberían ser cada vez de mayor duración y con expansiones más grandes. Por otra parte, supongo que es algo tramposo definir esto como un fenómeno periódico que se repite en el Tiempo, porque el Tiempo como tal no existe antes del Big Bang, y supongo que tampoco cuando se alcanza el Big Crunch… pero bueno, no nos pongamos demasiado puntillosos.




Como os decía antes, la teoría más aceptada hoy en día acerca del final de todo es la del Big Freeze o Muerte Térmica del Universo, en la cual las galaxias siguen alejándose las unas de las otras de manera indefinida y no tiene lugar ningún proceso cíclico; en otra ocasión, más adelante, la describiremos con detalle en el blog y veremos que la duración de las últimas etapas será tan grande que el Tiempo parecerá detenerse… Y por hoy ya está bien, terminamos aquí esta tercera y última entrega. Después de leerla puede que os sintáis una vez más muy, muy pequeños ante la inmensidad del Tiempo y el Espacio, pero yo creo que por el contrario deberíamos sentirnos grandes y orgullosos: tiene mucho mérito para la Humanidad, atrapada en este diminuto punto azul pálido que es la Tierra, haber logrado descubrir tantas cosas en tan solo dos mil quinientos años, desde que Hiparco y otros como él, fascinados por lo que observaban en el cielo nocturno, empezaron a hacerse preguntas y a aplicar el método científico para comprender todo lo que les rodeaba, preparando el camino a los geólogos, astrónomos y cosmólogos que vendrían después de ellos.