lunes, 17 de agosto de 2026

Arte a Todo Tren (I)

 

La calle Pepita Samper es una paralela a Peris y Valero en la parte de Monteolivete, el barrio en el lado opuesto a Russafa. Por ella pasaban en su día los trenes que salían de la Estación del Norte y se dirigían hacia el Grao y Tarragona, hasta la inauguración de la estación de Fuente de San Luis en 1967 y la consiguiente remodelación de la red. No recuerdo que esta calle sea peatonal todo a lo largo, pero en cualquier caso lo parece, es una zona generalmente muy tranquila… Esto, junto al hecho de que dan a ella muchas partes traseras de edificios y naves industriales, la hace ideal para que los artistas de graffiti trabajen allí en sus piezas.

Siempre ha habido arte urbano en esta zona, pero recorriéndola una nublada mañana de comienzos de enero me sorprendió encontrarme con muchas piezas grandes y trabajadas, de las que ya no se ven tantas en estos días, y que además daban la impresión de haber aparecido recientemente, más o menos al mismo tiempo. Investigando un poco he descubierto que del 3 al 5 del pasado octubre la Liga Nacional de Graffiti organizó allí un concurso con diez artistas que, a pesar de no sonarme mucho, tienen en general bastante calidad. Estas diez piezas se unen a otras muchas anteriores de artistas valencianos, haciendo el paseo por esta calle una experiencia bastante agradable. A los concursantes me los perdí en directo en octubre, pero aquel día de enero saqué unas cuantas fotos y he hecho una selección de treinta de las que os subo hoy la primera mitad; espero que no perdáis este tren y les echéis un vistazo.

















lunes, 10 de agosto de 2026

Luces y Sombras (II)

 

Os subo hoy las últimas veinte fotos del Sankt Marxer Friedhof, de nuevo en orden cronológico, para que os deis vosotros también un paseíllo virtual por él A medida que bajaba el Sol por el Oeste los verdes de la vegetación fueron dando paso a un tono rojizo que bañaba todo el cementerio, así que la semana pasada tuvisteis las luces y esta semana os traigo las sombras… Estuve allí hasta el cierre a las ocho en punto, y gasté toda la carga del móvil; ese día el Sol se ponía justo a la hora de cierre, de modo que tanto el tiempo como la luz solar y la batería de la cámara me vinieron justos para acabar de explorar todas las zonas del lugar.

Contento de que las cuentas me hubiesen cuadrado perfectamente (y rascándome las picaduras de mosquito) volví dando un paseo hacia la ciudad mientras empezaba a anochecer. Fue una experiencia bastante intensa (como os comentaba la semana pasada) y muy satisfactoria, sin duda uno de los highlights de mi visita a Viena; si las fotos que salieron son buenas o no, lo juzgaréis vosotros… Y tras abandonar Viena, ¿cuál será la próxima ciudad a la que fui de vacaciones? Dentro de muy poco también vosotros viajaréis allí… Auf Wiedersehen!



















lunes, 3 de agosto de 2026

Luces y Sombras (I)

 

La última selección de fotografías de mis vacaciones en Viena es la de uno de sus cementerios, el Sankt Marxer Friedhof. Lo visité el 19 de agosto de 2023, cogiendo el tranvía 71 desde la zona turística y llegando allí a las cuatro y cuarto, con un sol de justicia. Era un recinto pequeño comparado con el Cementerio Central, pero tras hacer un poco de investigación previa y ojear un par de vídeos en YouTube había decidido que este parecía más interesante, además de estar más cerca de la zona centro. Hay una autovía elevada de varios carriles pasando casi por encima de la tapia en dos de sus cuatro lados, aunque está muy bien insonorizada y desde abajo no se oye el ruido del tráfico.

Quitando el detalle de la autovía, el ambiente que se respiraba era bastante poético, con muchas de las tumbas engullidas por la vegetación, igual que en el Cementerio de Olsany en Praga, y en algunos casos incluso se podía ver pequeños troncos retorcidos brotando de las grietas de las lápidas. El camposanto ya no está en funcionamiento y ahora es un parque, los enterramientos son sobre todo de la primera mitad del S.XIX. Se sabe que aquí estaba la fosa común donde se enterró a Mozart, aunque no exactamente dónde; hay un pequeño monumento conmemorativo al respecto. En general las tumbas son bastante discretas en cuanto a tamaño, con las inscripciones de las lápidas borradas por el paso de casi dos siglos.

Me tropecé con muy poca gente; algo más a última hora de la tarde pero siempre en los dos caminos principales, bastante más anchos, o en el que bordeaba la tapia, que un par de runners usaban para contar las vueltas; serían en total entre cinco y siete personas, no recuerdo… Lo que sí sé es que en las cuatro horas que pasé allí no me crucé absolutamente a nadie en los senderos secundarios más estrechos. El efecto de la luz solar pasando a través de las hojas de los árboles siempre me ha parecido muy hermoso, y pude hacer varias buenas fotos de este tipo. Encontré una amplia variedad de plantas: hiedra, bayas rojas, cardos, musgo, dientes de león e incluso hongos blancos que parasitaban las hojas de algunos de los árboles.

Tal vez el entorno o las tumbas no fuesen tan bonitos como en Praga, pero sí experimenté aquí una mayor sensación de aventura, y en varios momentos incluso de miedo a plena luz del día, al ser los senderos más estrechos y estar más ocultos del resto del cementerio por la espesa maleza… Muchos estaban incluso cortados por la vegetación, impracticables sin recurrir a un machete, o con grandes montones de leña en medio del camino interrumpiendo el paso; y de hecho por esta razón me desorienté varias veces mientras intentaba barrer de forma eficiente el mayor porcentaje posible de la cuadrícula.

Al miedo irracional a un posible encuentro con el Más Allá se le unía el peligro bien real de los mosquitos, que eran abundantes y atacaban con agresividad. Al poco rato de llegar acabé poniéndome una camisa fina de manga larga a pesar del fuerte calor, y aun así acabé con las pantorrillas y la mano derecha (la de sujetar el móvil) llenas de picaduras. En el recinto había también varias colmenas de abejas, aunque esas no me picaron (tampoco me acerqué tanto como para tentar a la suerte). Otro detalle que me resultó extrañamente inquietante fue un banco desvencijado y con los listones rotos que me encontré en medio de la espesura, sin ningunas buenas vistas que justificasen su colocación allí…

Pero el susto más gordo me lo llevé al tropezarme con una taza de cerámica colgada de una rama en otro rincón escondido del cementerio… Mientras la miraba de cerca, extrañado y tratando de comprender su significado, no pude evitar recordar las figuritas de madera que colgaban de los árboles en El Proyecto de la Bruja de Blair, y justo en ese momento rompió el silencio el fuerte graznido de un cuervo solitario, que me hizo pegar un salto como no os podéis imaginar; seguro que en ese segundo perdí como mínimo diez minutos de vida… Tenéis a continuación las primeras veinte fotos de la selección, que he dejado por orden cronológico; la próxima semana veremos las otras veinte, en las que el Sol se irá acercando poco a poco al horizonte y la luz se convertirá en oscuridad.