Nos vamos acercando a los seis años de existencia del blog y sigo
cumpliendo el compromiso autoimpuesto de publicar una entrada por semana,
habiendo llegado con esta a las trescientas. Como ya ocurrió al cumplir cien
y doscientas,
haré a continuación balance del último centenar de entregas. En
lo que respecta al número de entradas asociado a cada etiqueta, se sigue
manteniendo el equilibrio entre Belleza y Tiempo, con 119 y 117
respectivamente, al menos hasta el día de ayer. Esto tiene una explicación
bastante sencilla: aunque no tiene por qué ser siempre así, las entradas
etiquetables bajo el epígrafe de Belleza
suelen ser más optimistas y esperanzadoras, y las de Tiempo,
aun tratando temas igualmente importantes, pueden resultar algo más serias o
inquietantes por recordarnos la decadencia inevitable de todo cuanto nos rodea
de hermoso… Por eso me viene muy bien tener a la vista las estadísticas del
blog cada vez que elijo tema para la semana siguiente; así, si llevo una
temporada con temas más siniestros, puedo contrarrestar con algo un poco más
alegre.
En las siguientes
posiciones aparecen las etiquetas de Historia (77), Valencia (72), Imagen (72) y
Conocimiento (66), que suben todas varios puestos en el ránking con respecto a
los inicios del blog. Ya hace cien semanas os comenté que el auge de entradas
relacionadas con la Imagen,
es decir, con fotografías, se debe a que son algo más rápidas de preparar, lo
cual me viene bien a veces porque especialmente estos últimos dos años he ido
bastante apurado de tiempo, por cuestiones de trabajo… Las restantes etiquetas
del ránking con un número razonablemente alto de entradas son, por este orden,
el Inconformismo (65), la
Ciencia (58), el Cine (57), el Afecto (45), la Sencillez (42), la Música (35) y
el Cerebro (35). De entre ellas han bajado algunos puestos las de Inconformismo,
Cine o Sencillez.

En una época como esta en la que gran cantidad de gente ya no revisa a
menudo ni sus e-mails, centrados como están en la inmediatez del WhatsApp, el
número de comentarios en el blog sigue disminuyendo:
de un total de 527 (incluyendo mis respuestas a los comentarios de otros), 242
corresponden a las entradas de la 0 a la 100, 169 a las cien siguientes y solo
116 al centenar más reciente. Sin embargo, las visitas diarias siguen
aumentando lentamente, siendo el promedio en la actualidad de 25 ó 30 al día… Proceden
sobre todo de España, Estados Unidos, México y Argentina (Rusia aparece en el
tercer puesto del top pero no estoy seguro de si contarla o no, porque contribuye
casi siempre con unos picos bastante extraños, con muchas visitas de forma muy repentina,
como si se tratase de un escaneo automático
y no de personas reales). A los que visitáis cada vez más frecuentemente las
entradas del blog os doy las gracias de corazón y os vuelvo a pedir que os
animéis a comentar un poco más; sé que sois pocos pero valientes,
y estoy seguro de que os resultará fácil perder la vergüenza y dar un paso al
frente.

En estas últimas cien semanas, desde junio de 2016, he colgado entradas muy
interesantes, algunas de las cuales llevaban ya años gestándose: Las Capas de la Cebolla,
La Sexta Extinción,
Atando Cabos,
Amor a Segunda Vista,
Energía,
Limpieza Preventiva…
Supongo que las entradas ya publicadas estarán a salvo de accidentes
informáticos en los servidores de Blogger, pero por si acaso hago copias de
seguridad tanto en formato .doc como en .html, y cada diez semanas también
imprimo una copia en papel, sin la maquetación definitiva pero con el texto y
la información más importante… Toda precaución es poca, imaginaos que hubiese
un apagón digital.
Mirando al taquito de folios (que empieza a ser ya bastante gordo) me pregunto
si sería viable en el futuro escoger una selección de las entradas más
relevantes y hacerles una revisión a fondo para convertirlas en algo más
coherente, más publicable en formato papel…
¿Quién sabe? Por el momento no me lo planteo en serio, es tan solo una idea
peregrina que me ha rondado la cabeza un par de veces.
Consultando mis archivos veo que he enlazado a aproximadamente 565
canciones en el blog hasta ahora… A pesar de las muchas entradas escritas, no suelo
tener problemas para seguir encontrando canciones interesantes que tengan que
ver con cada tema sin necesidad de repetir, aunque he de reconocer que alguna
que otra vez la relación viene algo cogida por los pelos… Muchas de estas
canciones ya estaban entre mis favoritas antes de empezar con el proyecto del
blog y otras me las he ido encontrando estos últimos años por casualidad,
surfeando en YouTube, y he pensado que podría darles uso aquí o allá… Por
supuesto, esta sana costumbre de incluir un poco de buena música
cada semana se mantendrá en el futuro.

Antes os comentaba que llevo dos años lastrado por la creciente carga de
trabajo en mi empleo, hasta el punto de que ya no empiezo a preparar las
entradas cada miércoles o jueves, como hacía en un principio, sino el sábado o incluso
el domingo; y el hecho de publicar en martes, que antes era la excepción entre
una gran mayoría de lunes, se ha convertido ahora en la regla. A veces termino de
maquetar incluso después de las doce de la noche,
y por lo tanto técnicamente ya en miércoles, pero en esos casos lo que hago es
publicar momentáneamente una versión preliminar antes de las doce, pasarla a
borrador, pulir los últimos detalles y actualizarla; de ese modo el día de
publicación sigue siendo el martes y no tengo la sensación de haberme retrasado
toda una jornada al mirar el encabezado de la entrada… Otra más de mis pequeñas manías.
El ligero desánimo asociado a la falta de feedback por parte de los
lectores ha hecho que no me duela mucho preferir una cita con los amigos a la
confección de entradas más elaboradas; en otras palabras, el tiempo que me
quita mi trabajo se lo cojo al blog, y no a mi vida social. Aun así, pienso que la experiencia acumulada en estos seis años me ha permitido
sacarle más partido a menos horas de dedicación, y que el nivel de calidad de
La Belleza y el Tiempo sigue siendo razonablemente bueno.
Lo que peor me sabe
es que hay entradas pendientes muy interesantes cuya redacción voy aplazando
una y otra vez, a la espera de tener más tiempo libre para desarrollarlas como se merecen.
Ahora mismo tengo en mi documento de Word setenta y siete páginas de ideas y notas
en las que aguardan a ser puestas en negro sobre blanco, entre otras,
reflexiones acerca del Pensamiento Racional, la existencia de Dios, la historia
de los Homínidos, el fin del Universo, la relación entre Música y Matemáticas o
la Muerte… ¡Casi ná! A alguna de estas entradas seguro que podré darle salida (valga
el juego de palabras) este verano, aprovechando las semanas de vacaciones, así
que tened un poco de paciencia… Como decía Super Ratón, allá por los años
ochenta: ¡No se vayan todavía, aún hay más!
Últimamente he estado viendo en YouTube bastantes vídeos sobre composición
musical, algunos de ellos sobre la estructura de las canciones y la sucesión de
intro, estrofa, estribillo y puente…
Así que para la entrada de hoy, y pensando que hacía tiempo que no colgaba nada sobre Música,
he decidido confeccionar una selección de mis temas favoritos con una estructura
compleja, con constantes cambios… que presenten dos o más puentes distintos, por
decirlo de alguna manera. Había un par de ellos, Nicotine and Gravy y Sowing
the Seeds of Love, que me habían llamado siempre la atención precisamente por
esto, y son por tanto los detonantes de esta entrada; los demás hasta llegar a
diez los he ido encontrando poco a poco, haciendo memoria y con algo de ayuda
de Internet.
No estamos hablando de lo que mis amigos del grupo llamaban en su
día “Collage-Rock”, con varias partes que no pegan ni con cola
puestas juntas con calzador… Hablamos de temas con suficientes ideas originales
como para poder hacer tres buenas canciones por separado
y con varias secciones claramente diferenciadas pero que juntas también combinan
bien; unas transiciones suaves y bien trabajadas hacen que el conjunto resultante
sea mejor que la suma de las partes… Pues eso, espero que os guste la selección.
Y hablando de tres en una: en una semana serán ya tres centenares de entradas las
que habré publicado en La Belleza y el Tiempo… Habrá que celebrarlo.
Llevo varias semanas notando que, al menos en mi navegador del portátil, la
etiqueta “Museos” es la única que queda en tamaño pequeño de fuente, de todas
las que aparecen en la columna de la derecha del blog… Es la que menos entradas
relacionadas tiene, con un total de trece, así que he decidido empezar a remediar
este problema de desnutrición y publicar la que hace catorce, a ver si la pobre
etiqueta va creciendo poco a poco… Durante la pasada Semana Santa tuve más
tiempo libre para ponerme al día con mis visitas a las distintas exposiciones en
los museos de Valencia, y decidí llevarme la cámara y hacer algunas fotos en
cada uno de ellos… Os enseño a continuación una selección, acompañada por breves
textos explicativos, por si aún estáis a tiempo y os apetece ver alguna de
ellas.
Siguiendo un orden cronológico, empiezo con mi visita, el domingo 1 de
abril, al Museo de Etnología del
edificio de la Beneficencia, en el que pude disfrutar de dos estupendas
exposiciones. Una de ellas, bastante pequeña pero realmente sobrecogedora, nos
muestra fotografías de difuntos
realizadas en varios países del Mediterráneo desde mediados del S.XIX,
incluyendo varias de bebés “dormiditos” que realmente te parten el corazón… Esta
práctica cayó en desuso en la década de 1980, pero tenía mucho sentido sobre
todo en el S.XIX, ya que la mortalidad infantil era mucho mayor y el número de
fotos que se tomaban mucho menor, con lo que a veces la foto en cuestión era la única de la que se disponía para recordar al hijo o al
familiar fallecido…
En la sala grande disfruté de una fantástica visita guiada por la
exposición de fotos antiguas del Cabanyal
tomadas por tres generaciones de fotógrafos de la familia Vidal. Las primeras imágenes
expuestas se remontan al 1900, solo tres años después de su incorporación a la ciudad
de Valencia. Como curiosidad, decir que una nieta del pescador que aparece en
el cartel de la exposición se pasó casualmente a ver las fotos y dejó una nota
en el libro de visitas proporcionando el nombre y apodo del susodicho: Vicente
“El Serio”… La verdad es que le pega bastante.
Ese mismo domingo, tras salir de la Beneficencia, hice una visita-relámpago
a las exposiciones del Instituto Valenciano de Arte Moderno, centrándome sobre
todo en la de la planta baja, con obras de Joan Miró,
y en la titulada “La Eclosión de la Abstracción”.
Si os soy sincero, no puedo explicaros mucho más acerca del contenido de estas
exposiciones; mi manera de experimentar el arte moderno es bastante básica y
sensorial, no trato de racionalizarlo ni explicarlo con palabras, y no suelo
leerme las cartelas; simplemente hay piezas que me llegan y otras que no me
dicen nada. Mientras paseaba por las salas me encontré a una amiga del Aula de
Cine y estuvimos un rato poniéndonos mutuamente al día (ya os dije que estoy
totalmente desconectado por falta de tiempo), así que se me hizo
tarde y me quedaron bastantes cosas por ver para la próxima visita.
El 4 de abril me pasé por la sala de exposiciones del edificio del Ayuntamiento,
por la entrada de la calle Arzobispo Mayoral, a ver con calma y tranquilidad “Guesdon ahir. València hui. La imatge de la ciutat.”,
la muestra comisariada por mis amigos David Estal y Helena de las Heras. En
realidad era la tercera vez que me pasaba por allí, ya que había ido primero a
la inauguración y después a una de las visitas guiadas, pero ese día quería
disfrutar todos los mapas y fotografías despacio y a mi ritmo. La exposición
toma como punto de partida las dos panorámicas de Valencia, una desde el Puente
de la Mar y otra desde el Puente de San José, dibujadas y litografiadas a
mediados del S.XIX por el arquitecto bretón Alfred Guesdon, y a partir de ahí analiza
las distintas formas de representación de la ciudad, desde entonces hasta llegar
a las visiones que de la ciudad contemporánea han tenido varios fotógrafos
invitados, como por ejemplo José María Azkárraga.
Si os gusta la historia del desarrollo urbanístico de Valencia tenéis que pasaros por allí sin falta: la muestra incluye fotos panorámicas
antiquísimas, que yo no había visto antes, y multitud de mapas igualmente
interesantes. El día 4 creo que pasé allí unas tres horas y media, leyendo todos los textos y mirando las fotos una por una con detenimiento, disfrutando como un chiquillo (Por cierto, esto ya me pasaba desde niño: cada vez que iba con mis padres a un museo siempre era el último de la familia en terminar, y los demás tenían que esperarme en la puerta). Charlando el día de la inauguración con Azkárraga y otros
entendidos en la materia descubrí por ejemplo que Guesdon no hizo los bocetos
para sus grabados desde un globo aerostático, sino que se sirvió de la vista
desde algunas torres de la ciudad y de su prodigioso sentido de la perspectiva;
y que su apellido no se pronuncia “Güésdon”, como yo creía hasta ahora, sino “Guedón”,
a la francesa… No te acostarás sin saber una cosa más.
Más tarde ese mismo miércoles me pasé por el edificio de La Nau y subí a la
Sala Duc de Calàbria a visitar Descubriendo Tesoros, la exposición de libros manuscritos e incunables
pertenecientes al fondo bibliográfico de la Universitat. La mayoría de los
códices escritos a mano pertenecieron originalmente a la colección del Duque de Calabria (por eso la sala se llama así); su cuidada caligrafía y las excepcionales
miniaturas pintadas en vivos colores los convierten en verdaderas joyas
bibliográficas. Entre ellos se incluye el ejemplar más antiguo de la
biblioteca, fechado en torno a 1150.
En lo tocante a la segunda parte de la exposición, se llama incunable
a cualquier libro impreso entre 1453, fecha de invención de la imprenta moderna, y 1500 (hablamos de la época en que este tipo de libros estaban
aún en la cuna; de ahí el nombre). Estos no tienen tantos colores ni son tan
vistosos como los manuscritos de los reyes de antaño, pero son igualmente
importantes; a destacar, una copia del Tirant lo Blanc impreso en Valencia en
1490, de cuya edición solo se conservan en el mundo tres ejemplares… Admirando
las miniaturas, descifrando las distintas caligrafías y leyendo algunos de los
pasajes más comprensibles en latín, francés o valenciano se me fue el santo al
cielo, y cuando me quise dar cuenta casi se me había hecho la hora de cierre,
así que tuve que darme prisa para poder echarle un vistazo rápido, en la Sala
Estudi General del piso de abajo, a una exposición de esculturas de cerámica
realizadas por artistas mujeres. Es verdad eso que dicen de que el tiempo vuela cuando te lo estás pasando bien.
El siguiente museo del que debería hablaros es el Centro del Carmen, en el
que estuve el 6 de abril, pero tanto la exposición de Okuda como las otras que había allí dieron para tantas fotos interesantes que he decidido dedicarles másadelante otra entrada con una selección más extensa… Para concluir la entrada
de hoy salto, por lo tanto, hasta este pasado domingo, día 22: esa mañana se
celebró en el espacio multiusos de la planta baja del Museo de Ciencias la XIII Feria Experimenta, la edición anual del concurso de experimentos y
demostraciones de Física y Tecnología en la que estudiantes de ESO y Bachillerato
de distintos colegios e institutos de la Comunidad exponen sus investigaciones
a los asistentes.
Este concurso está organizado por la Facultad de Física de la
Universitat de València y sirve también como punto de contacto entre esta y los
alumnos de Secundaria interesados en carreras de Ciencias… También esa mañana
pasé un buen rato paseando entre los distintos stands y aprendiendo cosas
nuevas, y me encontré a algún que otro amigo con el que estuve charlando
brevemente. Y también en este caso se me quedó la mañana corta para el tiempo
que me hubiera gustado dedicar a contemplar los experimentos… De igual forma
que se me ha echado la noche encima escribiendo esta entrada; en principio iba a ser una cosa breve y sencillita, pero te vas emocionando, te vas emocionando, y ya ves… ¡La semana que
viene, más!