lunes, 5 de diciembre de 2022

Lo que Queda del Día (I)

 

Hará cosa de un año, a finales de octubre de 2021, me fui a dar un paseo por la acera izquierda de la calle San Vicente Mártir, de camino hacia la Cruz Cubierta, asomándome a las grietas y ventanas que me iba encontrando en los muros. Se trata de una zona medio abandonada, llena de solares donde antes había fábricas y naves industriales que en su mayoría han sido demolidas. Acabé sacando unas fotos fantásticas en las ruinas de la fábrica de cervezas El Turia, alrededor del llamado Edificio nº9, que es el único que queda en pie. La fábrica abrió en 1947 y en los años 80 fue adquirida por Damm. El enorme solar en cuestión tiene una distribución muy curiosa en dos niveles, ya que algunas de las naves, demolidas entre 2017 y 2020, se arrasaron hasta el sótano. La naturaleza ha vuelto a reclamar en parte estos espacios, que por alguna extraña asociación de ideas me recordaban por su aspecto a piscinas vacías y abandonadas, llenas de vegetación y escombros. Dominando todo el solar, una solitaria chimenea de ladrillo que se alza al menos veinte metros sobre el suelo y que no se ha tirado, tal vez por estar protegida por ley.

El lugar estaba a rebosar de arte urbano de gran calidad, y hasta había allí trabajando unos grafiteros a los que saludé en la distancia. Al otro lado de uno de los muros se oían las voces de unos niños gitanos jugando al fútbol, y dos de ellos incluso asomaron la cabeza por encima del muro y me preguntaron con curiosidad qué estaba haciendo (Les dije que fotos, ¿para qué les iba a mentir?). La cálida luz del sol poniente lo bañaba todo, creando un ambiente muy especial que logré captar en alguna de las fotografías. He dividido mi selección en dos partes de veinte imágenes cada una, y las he dejado por orden cronológico. La semana que viene, el resto de las fotos y más apuntes por escrito sobre la experiencia.






















2 comentarios:

Susana Mar dijo...

Gracias por compartir! Espero con ganas la segunda parte!!

Kalonauta dijo...


A ver si me da tiempo a escribir un poquito más en la continuación... ¡Un abrazo, Susana!