La semana
pasada os hablaba de la cuota que pago a Oxfam Intermón para ayudar a que haya
un poco más de justicia e igualdad entre continentes, y escribiendo sobre la gente que tiene problemas de verdad
me vino a la cabeza uno de mis discos favoritos de Sia,
artista que descubrí hace tiempo por una interpretación en directo de
Chandelier en la que participaba Kristen Wiig,
pero a la que he llegado a conocer de verdad en las últimas semanas, escuchando
varias de sus canciones de forma casi compulsiva. Hoy hablaremos de su trayectoria
musical y de su historia personal, relacionándola la semana que viene con mi
propio caso.
Sia Furler
es una cantante y compositora australiana, más concretamente de Adelaida. Su
madre era profesora de arte y su padre, músico en distintas bandas, estuvo ausente desde que ella tenía unos diez
años. En activo desde mediados de los años noventa, grabó su primer disco, OnlySee, en un garaje en 1997,
a los veintipocos. Ese mismo año su novio Dan Pontifex murió atropellado por un
taxi en Londres, justo una semana antes de que ella se mudara allí con él; animada
por otros amigos se mudó de todos modos, pero desde entonces hasta 2003 pasó
una fase de depresión, alcohol y drogas. Algunas de las canciones de su disco Healing
is Difficult, de 2001, hablan de esta mala época. Durante este tiempo también trabajó
cantando para grupos como Jamiroquai o Zero 7.
En 2004 se muda a Nueva York y publica el álbum Colour the Small One, uno de
cuyos temas, Breathe Me, se utiliza al año siguente
para la escena final de la estupenda serie A Dos Metros Bajo Tierra,
lo que hace que su nombre resulte cada vez más conocido y que pueda realizar varias giras con éxito.
En 2008 publica el disco del que os hablaba, Some People Have Real
Problems, que contiene temazos como The Girl You Lost to Cocaine. Sia
tiene una voz maravillosa que controla a la perfección tanto en matices como en
potencia, y sus directos (nunca hace playback) suenan alucinantes, a veces
mejor que en el disco; recuerdo por ejemplo una actuación suya en El Show de David Letterman interpretando Soon We’ll Be Found (lenguaje
de signos incluido) que me pone la piel de gallina cada vez que la oigo. Una de
sus características principales es la de ser auténtica, natural, espontánea, la
de no ajustarse a los cánones. Con su aspecto desaliñado y algo tosco (ha
declarado abiertamente su bisexualidad y entre 2008 y 2011 estuvo saliendo con
la también música y compositora JD Samson) no es la típica chica guapa, pero su
forma de ser tiene algo especial que a mis ojos la hace muy sexy.
Resulta
curioso que, por lo que vemos en los directos disponibles en la Red, en los
huecos entre canciones parece una persona frágil, tímida, nerviosa (empezó a
beber a los 17 para calmar los nervios antes de sus primeros conciertos), adorable,
inocente, casi infantil; y sin embargo en cuanto se concentra para empezar a cantar
se pone mucho más seria, como si fuera una persona distinta. Esta espontaneidad
y esta inocencia se trasladan también a sus vídeos, que resultan muy originales
y divertidos, y a veces también fascinantemente incómodos por la ausencia de prejuicios inherente a su
concepción. En 2010 publica su álbum We Are Born, con singles como You’ve Changed o Clap Your Hands, y sigue haciendo más giras por
varios continentes. He de reconocer que personalmente prefiero sus canciones
alegres y marchosas a las baladas más suaves, y especialmente los singles de este álbum y el anterior me gustan más que la mayor
parte de lo que ha hecho después.
Allá por 2011 Sia empezó a sentirse incómoda con su fama y la falta de privacidad asociada; por ejemplo, ella misma ha dicho en
entrevistas que un día la interrumpió un fan que quería sacarse una foto
mientras una amiga le estaba contando que tenía cáncer. A esta situación se sumó su ruptura con JD Samson. La parte pizpireta, infantil y juguetona de su
personalidad que asomaba entre canciones había desaparecido, al menos
temporalmente, y no quería que el público se diera cuenta de ello, lo que la
hacía sentir aún peor. Sufrió algunos ataques de
pánico y encima tuvo un problema de
tiroides que inicialmente fue mal diagnosticado. Tuvo otra mala temporada con el alcohol y los
calmantes y en un par de ocasiones hasta llegó a considerar la posibilidad del
suicidio… Aquí es donde te das cuenta de que la cara pública de un artista no
siempre es un fiel reflejo de su vida personal: puede ocurrir que la primera sea
muy hermosa y la segunda sea horrible. Creemos que conocemos a los artistas y
no es así, solo vemos la cara de la moneda y nos olvidamos de que hay una cruz.
Aparentemente Furler
ha tenido siempre una gran facilidad para componer letras con rapidez, así que
sobre todo entre 2011 y 2013, para apartarse de los focos mediáticos, se dedicó
a escribir canciones para otras artistas como Christina Aguilera (Bound to You),
Beyoncé (Pretty Hurts), Kylie Minogue (Sexercise) o Rihanna (Diamonds).
También participó en colaboraciones puntuales prestando su voz para temas de
otros artistas como David Guetta (aunque al principio no le gustó demasiado que
el DJ francés usara de forma imprevista una demo suya para la versión
definitiva de Titanium). Estas canciones eran algo más convencionales que sus temas anteriores, pero
algunas de ellas fueron auténticos bombazos, y los cheques que le llegaban servían
para pagar las facturas sin tener que aparecer en público.
En 2014 Sia saca a la venta 1000 Forms of Fear, un LP con letras algo más
personales y oscuras del que se extrae el famoso single Chandelier, gracias al cual tomé contacto
con su trabajo. Tanto en el correspondiente vídeo como en los de Big Girls Cry y Elastic Heart la protagonista es la bailarina de
doce años Maddie Ziegler, que hace de alter ego de la
cantante porque a partir de este álbum Furler decide no salir en los vídeos ni
hacer giras, y acuerda con la discográfica que no tiene por qué dar entrevistas.
La peluca rubia que lleva la niña
(más adelante será bicolor, al estilo Mónica Naranjo) es como un avatar: quien
quiera que la lleve puede representarla a ella en los vídeos. Y aunque las
letras sean más adultas, la espontaneidad y libertad en el baile de Maddie está
muy en la línea de esa inocencia tan típica de Sia.
Cuando
interpreta canciones en directo en algún programa o gala oculta su rostro
con una peluca más larga, o canta de espaldas al público, mirando a la pared,
mientras es otra persona la que baila e interpreta siendo el centro de atención.
Solo esconde su cara en las multitudes a la puerta de los eventos o mientras
las cámaras están apuntando, y luego se quita la peluca para ser de nuevo una
más, para ser de nuevo ella misma. De este modo intenta mantener cierto grado
de anonimato y de intimidad, que menos gente conozca su aspecto físico para
poder pasear tranquila por la calle sin que se vaya comentando qué ropa lleva,
si ha ganado un par de kilos o si va sin maquillar. Curiosamente, el truco de la
peluca ayudó a ocultar su cara y a la vez a dar mayor visibilidad a su nombre y
a su música. En el terreno personal,
entre 2014 y 2016 estuvo casada con el documentalista Erik Anders Lang, aunque
la cosa no acabó de funcionar.
En principio había sacado 1000 Forms of Fear para cumplir su contrato con
la discográfica, y tenía pensado seguir trabajando solo como compositora a
partir de entonces, pero el gran éxito del disco la animó a publicar en el 2016
otro álbum titulado This Is Acting, con temas que había escrito con otros
artistas en mente y que estos no habían llegado a utilizar. Por ejemplo, el
tema Alive había sido escrito para Adele pero al final la británica lo
descartó aduciendo que sonaba demasiado a “canción de Sia”. La danza sigue siendo un elemento importante en muchos de sus vídeos y sigue colaborando a menudo con Maddie Ziegler
en esta fase… Algunos han planteado en redes sociales
si no es algo hipócrita por parte de Furler poner a la niña bajo todos los focos
para salvaguardar su propia privacidad, a lo que ella responde que Maddie ya
había participado en concursos televisivos de danza cuando la conoció, que siempre
intenta cuidar de ella y tomar las decisiones correctas para su futuro, y que a
menudo le pregunta si se encuentra cómoda con esta exposición mediática; en el
momento en que no lo esté Maddie será completamente libre de terminar con la
colaboración artística que mantienen.
En esta época Sia dio sus primeros conciertos en directo desde 2011, eso
sí, con la peluca en la cara y al fondo del escenario, poniendo “la banda
sonora” en lugar de ser la protagonista absoluta, mientras la atención visual
se centraba en Ziegler y los otros bailarines, o en los vídeos pregrabados que
se sincronizaban con la performance… Era una apuesta arriesgada, algo que no se
había visto antes, pero las críticas fueron muy buenas. Y el hecho de que gran
parte del público desconozca la identidad o el pasado de la cantante
ayuda a abordar sin prejuicios la experiencia estética de los vídeos o las
performances, valorando su creatividad por encima de la cercanía de la
intérprete, lo que ayuda a juzgar su calidad de manera más objetiva; así la
propia artista se obliga a esforzarse para que cada nuevo trabajo sea original
y novedoso.
El pasado noviembre Sia publicó otro disco titulado Everyday Is Christmas,
con canciones de composición propia y de temática navideña como Santa’s Coming for Us. Varias de sus canciones más poperas y convencionales se han
utilizado estos últimos años en películas de éxito, pero por lo general tanto
estas como otras colaboraciones con DJs y raperos varios (que no me he
molestado en enumerar aquí) me dejan algo más frío musicalmente hablando; puede
que sirvan sencillamente para pagar las facturas o puede que a la artista le
gusten más otros estilos ahora (y está en su derecho, faltaría más), pero en mi
opinión la mejor Sia es la de Some People
Have Real Problems y We Are Born.
Este mismo año
la australiana ha emprendido otro proyecto musical llamado LSD, junto con el
músico inglés Labrinth y el DJ estadounidense Diplo, del que han salido ya un
par de singles en los que se le aplican retoques a la voz que ella claramente
no necesita. Me parece bien que disfrace su cara por privacidad, pero ¿por qué
disfrazar su hermoso timbre y entonación, que son precisamente la raíz de su
arte? En fin, la moda es la moda… ¡Estoy del autotune y del vocoder hasta el moño! Hace cosa de un mes salió
el primer single, Genius, y unos
días después el siguiente, Audio (El
álbum saldrá en el segundo semestre de 2018). En estos dos últimos vídeos a la
cantante la representa un globo flotante con peluca bicolor y lazo, con media
cara riendo y la otra media llorando; y el uso de animación tradicional les
confiere ese aire inocente y a la vez rebelde y original que ha sido una
constante a lo largo de toda su carrera… Tal vez hay una parte de Sia que quiere seguir siendo esa niña de diez años
que jugaba y cantaba con su padre, antes de que este se marchase de casa… Creo
que con esto ya es bastante por hoy. La próxima semana seguiremos hablando del
difícil equilibrio de Sia entre la fama y el anonimato y lo relacionaremos con
el uso por mi parte de un seudónimo en este blog.
2 comentarios:
Te quiero dar la enhorabuena por tu artículo de Sia. A mi también me fascina en su decisión de mantener la privacidad o de ser una estrella del pop a tiempo parcial (creo que esa definición por sí sola es fabulosa). Creo que más allá de la parte más exterior y superficial has sabido indagar en la trayectoria emocional y psicológica del personaje, algo que a mí me ha costado mucho.
Seguiré tu blog, me parece muy interesante.
Un saludo.
Me alegro mucho de que te haya gustado la entrada, Miguel. Siéntete en el blog como en tu casa, espero que encuentres más contenidos que te resulten interesantes... ¡Un saludo!
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