martes, 23 de abril de 2013

Rebobine, Por Favor

No os dejéis confundir por el título de hoy: no vamos a hablar de la obra de Michel Gondry ni de las cintas de VHS ni de películas suecadas; dejadme que me explique… El otro día estaba yo paseando por la calle, cerca de la entrada del supermercado; hacía una mañana muy agradable, y un sintecho había aparcado su carrito lleno de trastos junto a un banco de la acera para sentarse un rato a descansar y tomar el sol. El hombre no pedía nada a los transeúntes, pero una mujer sudamericana que andaba unos metros por delante de mí, al pasar a la altura del banco, sacó un plátano de una bolsa y se lo ofreció. No os podéis imaginar cómo se le iluminó al hombre la cara de alegría mientras, incorporándose ligeramente, daba las gracias a la mujer… En aquel instante no pude evitar sentir cierto remordimiento, recordando un par de ocasiones en las que pude haber hecho algo parecido y no se me ocurrió a tiempo: a veces a mis padres les dan un montón de mandarinas o naranjas de las que se iban a echar a perder en el campo, y ellos me pasan a mí una bolsa para que me la lleve a casa; recuerdo que más de una vez me he cruzado de vuelta con algún pobre por los alrededores de la Catedral y no me he dado cuenta hasta unos segundos después de que le podría haber ofrecido un par de mandarinas, pero para entonces ya me daba vergüenza volver atrás.
Estoy seguro de que a todos nos ha pasado en uno u otro momento algo parecido: son esas ocasiones en las que te arrepientes casi inmediatamente de no haber dicho o hecho algo (o de haberlo dicho o hecho) y darías cualquier cosa por hacer retroceder el Tiempo aunque fuera sólo un minuto A veces es por un motivo trivial, como por ejemplo para darle una respuesta ocurrente a algún niñato medio borracho que te ha soltado una impertinencia por la calle un sábado por la noche, o para tener unos segundos extra y encontrar los argumentos apropiados que apoyen tu punto de vista en una discusión. Otras veces sería genial poder pensar con calma tus respuestas en una conversación con esa chica que tanto te gusta, ser capaz de darle a conocer tu forma de ser sin ponerte nervioso para lograr una cierta conexión; y si sólo la has observado en la distancia, encontrar esas palabras mágicas que te permitan romper el hielo y acercarte a ella, formar parte de su mundo al menos durante un rato… en definitiva, sería genial poder aprovechar de nuevo esa oportunidad que tuviste durante unos segundos y que perdiste.
 
 
Poniéndonos ya en lo peor, hay gente que se pasa el resto de su vida lamentándose por no haber actuado de otra forma, o no haber reaccionado a tiempo, para evitar el accidente que provocó una lesión grave o la muerte de un amigo o familiar, cambiándolo absolutamente todo a partir de ese momento… ¿Qué no darían por haber sido capaces de retroceder un minuto atrás en el Tiempo sabiendo lo que podía pasar? Esto me recuerda la ocasión en que Superman estaba por ahí desfaciendo entuertos y no pudo llegar a tiempo para salvar a Lois Lane, que murió de asfixia al ser tragado su coche por una grieta abierta en un terremoto. Presa de la rabia y la desesperación, Superman decidió quebrantar la prohibición de su padre Jor-El y cambiar el curso de la historia de los hombres, volando a supervelocidad alrededor de la Tierra para invertir el sentido de su rotación y de ese modo alterar el Pasado.
Lamento deciros que la técnica de Superman, aparte de requerir superpoderes kriptonianos, se salta a la torera no sólo las leyes de su padre sino también todas las leyes de la Física, así que no es muy factible para nosotros, simples mortales… Vayámonos olvidando también de chorradas tales como Tarjetas-comodín “Retroceda un minuto en el Tiempo” (ya sé que no existen, pero imaginaos que dispusiéramos sólo de tres para toda la vida y tuviéramos que decidir cuándo usarlas… qué responsabilidad, ¿no?) o mandos a distancia mágicos que nos permitieran hacerle un Rewind a la Realidad (si además funcionasen otros botones como el Fast Forward o el Pause sería la caña)… Si nada de esto sirve, ¿qué, entonces? ¿Es realmente posible viajar atrás en el Tiempo?
Algo sobre el tema sabe Stephen Hawking, que para eso es una de las mentes más brillantes de nuestra época… De acuerdo con Hawking, al igual que el Espacio, que está formado por átomos y partículas subatómicas, la dimensión temporal también tiene huecos, arrugas y agujeros si la miramos desde suficientemente cerca: estos llamados agujeros de gusano son infinitamente pequeños, pero usando una gran cantidad de energía podríamos (hipotéticamente) aumentar su tamaño para pasar a su través y viajar en el Tiempo. Viajar hacia el Futuro en principio sí es factible, tanto con los agujeros de gusano como por otros medios, y más tarde o más temprano seremos capaces de hacerlo… pero de eso ya hablaremos otro día. Viajar al Pasado sin embargo parece más difícil porque podrían generarse paradojas temporales. Por ejemplo, un científico loco (pero no loco de excéntrico, sino loco de verdad) podría agrandar un agujero de gusano para ir un minuto atrás en el Tiempo con una pistola y matarse a sí mismo, creando así una paradoja irresoluble: ¿cómo podrá dispararse a sí mismo un minuto después estando muerto?
Para que no se viole el Principio de Causalidad, es necesario que haya algo que impida los viajes al Pasado: tal vez lo que ocurre es que los agujeros de gusano tienen retroalimentación, o feedback… que se acoplan, vamos, como los micros y los amplificadores en un concierto de rock. Si el amplificador está por error orientado hacia el micro, éste recogerá su sonido y lo mandará de nuevo a través del cable al ampli, con lo que el sonido seguirá amplificándose fuera de control, y es entonces cuando oímos un pitido agudo, fuerte y molesto, pudiéndose llegar a dañar el equipo. En el caso que nos ocupa, el agujero de gusano sería como el cable, intentar ir al Pasado sería como dirigir el amplificador hacia el micro, y la retroalimentación se produciría con ondas electromagnéticas en vez de ondas sonoras: puede que algo de luz entrara por el agujero desde el Presente y se añadiese al nivel de luz normal del Pasado, ocurriendo esto una y otra vez hasta que la gran cantidad de energía acumulada destruiría el agujero, antes de que pudiéramos pasar por él.
 
 
Por tanto, aunque soñar es muy bonito, parece que no podemos viajar al Pasado, al menos no literalmente. Sin embargo, no os preocupéis: siempre podremos viajar mediante el recuerdo al Pasado más reciente, y con un poco de imaginación, a un Pasado un poco más lejano con la ayuda de los documentos históricos, y hasta el Pasado más remoto con ayuda de la Ciencia; si estáis atentos al blog podréis venir conmigo en todos estos viajes. De todos modos y en cualquier caso, lo que está claro es que no podemos modificar el Pasado ni deshacer nuestras acciones… pero que eso tampoco nos haga perder la Esperanza cuando nos vaya mal: si hemos malgastado una oportunidad, estemos atentos para aprovechar la siguiente; si cometemos errores, aprendamos de ellos para no repetirlos; si nos caemos, volvamos a levantarnos. Parafraseando a Emmett “Doc” Brown: el Futuro no está escrito, así que hagamos todo lo posible por tomar las decisiones adecuadas y labrarnos uno que sea bueno.

2 comentarios:

Héctor dijo...

Muy interesante lo que comentas, como siempre.

Cuando hablabas de esa sensación de querer volver atrás en el tiempo para enmendar alguna acción del pasado he recordado aquella magnífica expresión que acuñó Diderot, el 'ingenio de escalera'. Es decir, que se te ocurra la réplica genial cuando ya estás bajando de la tribuna del orador. Vamos, cuando ya es demasiado tarde. Hay pocas cosas que puedan dar más rabia que esa, puesto que has quedado como un estúpido por no poder reaccionar a tiempo.

Y en cuanto a los viajes temporales, es algo que siempre me ha fascinado. Pero al mismo tiempo, mi cerebro se bloquea a partir de ciertas vueltas sobre las paradojas temporales. Me pasa mucho con las películas que tratan este tema que llega un punto en el que no sé si me están engañando con alguna trampa de guión o es que no termino de entender del todo el percal.

Sin ir más lejos, el otro día vi Los cronocrímenes. No sé si la has visto. Es una peli de Nacho Vigalondo que trata sobre viajes en el tiempo y duplicación (y triplicación) del individuo en cada una de las líneas temporales. A mí es una peli que me encanta, pero nunca termino de decidir si es impecable a nivel científico o Vigalondo se salta alguna ley lógica para encajar el significado de la peli. Si la has visto me gustaría que la pudieras comentar. Y por cierto, hay un artículo muy interesante sobre ella en el último número de la revista L'Atalante, la de los mind-game films.

Y esta era mi parrafada. Como escribo muy de vez en cuando, tengo que compensar :)

Un abrazo!

Kalonauta dijo...


¡Qué bueno leerte por aquí, Héctor! :-)

Me encanta lo del "ingenio de escalera", es una expresión que desconocía, pero ya he tomado buena nota de ella...

En cuanto a Los Cronocrímenes, he leído el artículo de L'Atalante, pero tengo que confesar que la peli aún no he podido verla... He estado a punto dos o tres veces, pero siempre me ha salido alguna otra cosa en el último momento. Lo mío con las películas recientes ya lo hemos comentado algunas veces en persona: mi agenda está tan apretada que al final acabo viéndolas en la tele con tres años de retraso. Mea culpa, y más aún teniendo en cuenta que los viajes en el Tiempo son un tema que a mí también me apasiona.

Otra peli que estoy deseando ver es la de Looper, varias personas me la han recomendado. En cuanto me ponga al día con estas dos caerá otra entrada del blog sobre viajes en el Tiempo (aún me quedan muchas cosas por contar) y sobre Bruce Willis encontrándose consigo mismo en el Pasado...

Y por supuesto que puedes echarte todas las parrafadas que quieras por aquí; invita La Casa, faltaría más.

¡Nos vemos! :-)