martes, 2 de diciembre de 2014

Elipsis Narrativa (III)

Despertarse y apagar la alarma, hacer la cama y ahuecar la almohada, ir al lavabo, lavarme las manos, cocinar, poner la mesa, comer, fregar la vajilla, lavarme los dientes… La semana pasada hablamos de estas rutinas diarias, de lo que me fastidia tener que hacer las tareas del hogar y del poco Tiempo que le dedico a elegir lo que cocino o cómo me visto, pero ¿cuáles son las cosas que me motivan? Seguro que a estas alturas, después de dos años y pico de blog, muchos sabéis ya cuáles son las actividades que considero Tiempo bien empleado, Tiempo de calidad: leer un libro interesante, ver una buena película, pasear por Valencia, estar de charreta con los amigos, oír buena música, ir a un museo a ver alguna exposición… A todos estos niveles soy cualquier cosa menos rutinario: constantemente intento descubrir nuevos autores y directores que tengan algo que aportarme, visitar rincones diferentes de la ciudad, encontrar gente nueva que me dé nuevos puntos de vista… Intento ampliar mis conocimientos con datos que antes ignoraba y tener nuevas experiencias estéticas tan a menudo como me sea posible, y desde luego la excusa del blog me está resultando muy útil para ello, y me ha servido como estímulo para expandir mi consciencia y generar muchas ideas nuevas de mi propia cosecha.




Hablando de expandir la consciencia… Dejadme que os resuma brevemente el final de 2001: Una Odisea del Espacio (y los que ahora mismo os quejéis de que os estoy haciendo spoilers, pensad que habéis tenido casi medio siglo para verla… ¡Ya va siendo hora!). Los acontecimientos desencadenados por la activación del monolito lunar desembocan en la llegada a Júpiter de la nave espacial Discovery. Dave Bowman, único superviviente de la misión, descubre un tercer monolito gigante flotando entre el gigante gaseoso y su luna Io, y al acercarse a él activa una puerta estelar, tal vez un agujero de gusano, que le lleva en un viaje alucinante hasta un lugar remoto y extraño, un pequeño y claustrofóbico apartamento decorado al estilo Luis XVI, una especie de jaula de laboratorio en la que Bowman será el conejillo de indias en el experimento iniciado por los fabricantes de monolitos un millón de años atrás.

En este lugar el astronauta tiene una percepción distorsionada del paso del Tiempo, y asistimos a una sucesión de enigmáticas elipsis solapadas en las que va envejeciendo y ve varias veces al otro lado de la sala a una versión más anciana de sí mismo, que es la que continúa esta narración sin palabras. Finalmente, en su lecho de Muerte, Bowman contempla un cuarto monolito que ha aparecido a los pies de la cama y que dará lugar a un nuevo salto evolutivo como el ocurrido con el primate del hueso: el protagonista muere para renacer como el Niño de las Estrellas, un extraño embrión flotante, el primero de una nueva especie que ya no está sujeta a las ataduras de lo físico. Lo que antes era Bowman ha expandido su consciencia más allá del Tiempo y el Espacio, pero no ha olvidado sus orígenes; el último plano de la película nos muestra cómo este ser contempla la Tierra desde el vacío interplanetario.




Hace una semana dijimos que nuestra percepción del Tiempo es variable, y que lo aburrido se nos hace subjetivamente más largo mientras que lo interesante se nos pasa en un plis-plas (Poniendo un ejemplo cinematográfico, puede haber películas infumables de hora y veinte que se nos hagan interminables, y largometrajes fascinantes de tres horas que al acabar te dejen pegado al asiento con ganas de más)… Maticemos todo esto, que es más complicado de lo que parece. En efecto, las tareas rutinarias suponen una sensación de pérdida de Tiempo y por tanto una percepción negativa que hace que los minutos pasen más lentos, aunque a largo plazo estas rutinas se borran de los recuerdos, al contrario que las verdaderas experiencias, que sí dejan poso. En cualquier caso, y como dijimos la semana pasada, hay que integrar las rutinas en los proyectos a mayor escala, para que así se nos hagan más cortas y llevaderas.

Por otra parte, en algún antiguo comentario he hablado ya del estado de flujo en el que entras cuando estás plenamente concentrado y absorto en una tarea que te gusta pero que ya sabías hacer de antes: pendiente por completo del preciso funcionamiento de tu mente, el resto del Mundo desaparece y el Tiempo objetivo, el que se mide en segundos, avanza rapidísimo; cuando te quieres dar cuenta, pueden haber pasado varias horas. En estos casos se experimenta una sensación bastante agradable, te da como un subidón que te permite seguir y seguir sin cansarte… Esto me ha ocurrido a menudo escribiendo las entradas del blog, hay veces que entro como en trance…




Pero el Tiempo objetivo no siempre vuela cuando lo pasas bien: ya dijimos en una ocasión que tu Tiempo percibido como Tiempo de calidad avanza sobre todo cuando ocurre algo diferente en tu Vida o en el Mundo, o cuando aprendes algo nuevo; en este caso, los segundos del reloj pasan más despacio porque los llenas con tus vivencias y recuerdos, o con la atención que prestas… Y no basta con ampliar tu bagaje de experiencias para dar sentido a tu Tiempo y para evitar que los días hayan pasado como un suspiro cada vez que miras el calendario; además esas experiencias deben ser relevantes y debes integrarlas en tu cuerpo de conocimientos, relacionarlas unas con otras para que no se te olviden, encontrar su sitio en el orden de las cosas; perfeccionar en definitiva tu sistema de principios e ideas, tu mapa mental, tu esquema del Mundo, que cambia con el Tiempo pero que habría de tender a alcanzar una versión definitiva e inmutable, y por tanto al margen del Tiempo.

Deberíamos perseguir, por consiguiente, dos metas distintas: por un lado maximizar las experiencias minimizando la rutina, para hacer nuestros días más largos y plenos; y por otro lado convertir estas experiencias en verdadero aprendizaje, entendido como el perfeccionamiento de nuestro esquema mental, practicando el estado de flujo como puesta en práctica de dicho esquema (el flujo sería algo así como las tareas de mantenimiento del intelecto).




Consideremos ahora lo que pasa en las distintas etapas de la Vida. En la niñez y adolescencia casi todo te resulta desconocido y cada día descubres cosas nuevas. En la juventud y edad adulta sigues aprendiendo, pero a un ritmo más lento. Cuanto más completo está tu esquema mental más cuesta perfeccionarlo, más cuesta aprender algo relevante que no sepas ya. Por ejemplo, desde que colgué mi Mapa Conceptual en la columna de la derecha al inaugurar La Belleza y el Tiempo se me han ocurrido un par de elementos nuevos para añadirle, pero su estructura general no ha cambiado tanto como para tener que reemplazarlo por uno distinto. Y cuantos más años pasan, más se acentúa esto… En definitiva, conforme te vas acercando a la vejez sí es posible tener muchos momentos de flujo, pero ésos son percibidos como fugaces (lo cual no es malo en sí, como ya hemos dicho), y a la larga resulta imposible estirar el Tiempo subjetivo (el Tiempo de aprendizaje, el que se mide en experiencias relevantes y nuevas) indefinidamente.

En resumen: las cosas nuevas que aprendes van poco a poco a menos; por otra parte, lo que te gusta y haces regularmente te hace entrar en flujo y olvidar el paso de las horas; y por último las actividades tediosas pero ineludibles que se te hacen largas en el momento (éstos son los casos en los que desearías una elipsis narrativa en la Vida real) se difuminan a largo plazo y se mezclan unas con otras como si fueran una sola, como si formaran parte de un bucle congelado en el Tiempo, un solo día de la marmota. Teniendo en cuenta todo esto junto, supongo que la sensación general debe ser la de que el Tiempo percibido se va haciendo más y más lento… hasta casi pararse completamente. Hay quien podría sentirse incómodo ante esta perspectiva, pero vamos a ver que la cosa no tiene por qué ser tan grave.




Estoy seguro de que si os pregunto no recordaréis el momento exacto en el que empezasteis a ser conscientes de vosotros mismos; la frontera entre los primeros recuerdos y la nada más absoluta que había previamente es muy difusa, y por supuesto no recordamos esa ausencia total de vivencias como una vivencia en negro, tenemos la impresión de que hemos existido desde siempre… Pues bien, yo pienso que podría haber una cierta simetría de la Muerte con respecto al Nacimiento, y que por tanto a nivel de nuestra propia percepción tampoco acabamos con un corte brusco a negro… Sabemos objetivamente que al morir una persona su actividad cerebral se va ralentizando de forma gradual, pero ¿cómo se vive eso (por decirlo de alguna manera) desde dentro? Tal vez nuestro Tiempo subjetivo, que ya corría muy lento durante la vejez, se detiene para toda la Eternidad mientras el Tiempo del Universo sigue corriendo: entramos a vivir un solo instante congelado en el Tiempo, que puede ser bueno o malo, sublime o vulgar… Y ahí es donde creo que entran en juego nuestro cuerpo de conocimientos y nuestro sistema de principios.

Dependiendo de la Vida que hayamos llevado, de la cantidad y calidad de nuestro aprendizaje vital, podemos terminar nuestros días atrapados en un bucle de mediocridad y remordimientos, con la sensación de no estar donde deberíamos estar, de haber dedicado nuestros días a cosas sin sentido; o podemos tener la impresión de estar rozando con la punta de los dedos la solución al Enigma, de poseer tal vez la llave que nos abra una puerta a la infinita Belleza del Cosmos. Tal vez el sentido de la Vida consiste en lograr (en la medida de lo posible) que este último momento de actividad neuronal, que a nivel subjetivo se prolonga para siempre, sea de serenidad, de paz con uno mismo.

El trabajo de preparación con vistas a ese último momento (y conviene que nos pongamos a ello cuanto antes, no sólo para tener una buena Muerte, sino también para gozar de una Vida plena) puede encauzarse en dos vertientes: la de la consciencia y la de la conciencia. Por un lado, debemos tender siempre a ampliar nuestro cuerpo de conocimientos, a intentar alcanzar, igual que el Niño de las Estrellas en 2001, un estado superior de consciencia; es lo que hemos llamado otras veces comprender Todo acerca de Todo, y aunque tal vez sea imposible hacerlo hay que seguir intentándolo cada día sin rendirse… Por otro lado, deberíamos tener un sistema de principios sólido y habernos conducido con integridad y coherencia a lo largo de nuestra Vida, para poder dormir con la conciencia tranquila no sólo cada noche sino también al caer la Noche Eterna de la Muerte.




Para usar otro símil cinematográfico, se podría decir que, hagamos lo que hagamos, llegará un momento en que la película de nuestra Vida se irá ralentizando más y más, hasta reducirse a un último fotograma congelado para siempre. Lo realmente importante es: ¿quedaremos fotogénicos en esa instantánea, o por el contrario saldremos movidos o cerrando los ojos? Más adelante seguiremos hablando de cómo prepararse para una buena Muerte, y veremos que tal vez la clave está en llegar a sentirse parte de algo mucho más grande que uno mismo, hacerse uno solo con la inmensidad del Tiempo y del Espacio y trascender la propia individualidad incluso más allá del final de la existencia como ente físico… En otras palabras: elidir lo individual, que suele ser episódico y anecdótico, y entrar en el flujo de lo general, lo semántico, lo importante, para poder afrontar nuestros últimos instantes sin miedo, para poder disfrutar de ese último día perfecto en Punxsutawney… Y llegados a este punto, yo creo que ya podríamos poner el letrero de “The End”. Aunque con la entrega de hoy damos esta entrada por terminada, la próxima semana, para no desviarnos mucho del tema, disfrutaremos de un paseo entre las tumbas.




12 comentarios:

Eugenia Rojo dijo...

Deliciosa entrada Juan. Me interesa el paso del tiempo y sobre todo, me encantaría viajar hacia atrás y hacia adelante. ¡Quiero un agujero de gusano para estas Navidades! Un beso, Juan.

Kalonauta dijo...


¡Qué bueno leerte, Euge! Gracias por el comentario, hacía un mes que no recibía ninguno y esto está bastante más desangelado cuando no dejáis constancia de vuestro paso por aquí; me alegro mucho cada vez que me dejáis aunque sea un par de palabras. Animo también a la gente que lee el blog regularmente pero que no me conoce en persona a que comenten sin miedo... ¡No seáis tímidos! :-)

En esta entrada hablo sobre todo del Tiempo percibido o Tiempo subjetivo, que tiene una base biológica y correspondería al campo de las Neurociencias... Luego, por otro lado, está el Tiempo físico, del que no hablo en esta entrada pero que también puede experimentar distorsiones. Mucho me temo que a la larga podremos manipularlo en el sentido de hacerlo avanzar más despacio o más rápido de lo habitual, pero hacerlo retroceder al parecer está prohibido por las leyes de la Física... Si te interesa este tema puedes echarle un vistazo a una entrada del blog de abril del 2013 que se llama "Rebobine, Por Favor", en la que aparte de hablar de Ciencia hablo también un poco de Cine...

¡Un abrazo, Guapísima! :-)

El Rojo dijo...

Hola!
Simplemente, transcribir un fragmento de Momo, de Michael Ende:

"Existe una cosa muy misteriosa, pero muy cotidiana. Todo el mundo participa de ella, todo el mundo la conoce, pero muy pocos se paran a pensar el ella. Casi todos se limitan a tomarla como viene, sin hacer preguntas. Esta cosa es el tiempo.
Hay calendarios y relojes para medirlo, pero eso significa poco, porque todos sabemos que, a veces, una hora puede parecernos una eternidad, y otra, en cambio, pasa en un instante; depende de lo que hagamos durante esa hora.
Porque el tiempo es vida. Y la vida reside en el corazón."

Un saludo, Kalonauta!

Kalonauta dijo...


¡Hola, Rojo!

En efecto: Michael Ende, además de un gran escritor, era un auténtico filósofo; tenía la cabeza muy bien amueblada, y sus libros están llenos de enseñanzas útiles para la Vida. Recomiendo encarecidamente la lectura de cualquiera de sus obras, y no sólo para niños, sino también para adultos que siguen teniendo algo de niño en su interior...

¡Un saludo, nos vemos!

Cancro dijo...

Qué tal caballero,

El paso del tiempo, al igual que 'la preparación de la muerte' son dos temas tremendamente interesantes, ciertamente.
Me ha venido a la cabeza esa duda que ronda mi cabeza siempre, "¿Cuanto queda en mi del yo de hace 20 años? y ¿cuanto habrá de mi en el yo de detro de 20 años?" y acercándolo a este tema "¿percibiré el tiempo de la misma manera?, ¿disfrutaré con los mismos estímulos?". Basándome en la experiencia de lo que fué mi yo de hace 20 años puedo asegurar que no, no disfrutaré con los mismos estímulos que disfruto hoy en día, y probablemente mi percepción del tiempo y de la realidad cotidiana haya cambiado radicalmente, por lo que aventurarme a hablar sobre el paso del tiempo y de la percepción del mismo en un futuro me resulta imposible. No tengo ni idea.
Eso sí, espero que el día que todo se apague, me pille al menos con la cabeza en su sitio ;)

Saludos!

Ernesto dijo...

¡TEMAZOS! el paso del tiempo (vejez) y la muerte...
Que arte tienes para abordar temas tan importantes de forma sencilla y amena, más teniendo en cuenta que mucha gente no quiere ni oír hablar de ellos, pese a estar siempre ahi, latentes a lo largo de toda nuestra vida. Un abrazo

Kalonauta dijo...


¡Hola, Cancro! ¿Qué tal?

Yo tampoco soy en absoluto el mismo que hace veinte años; a veces, cuando el tema de conversación deriva hacia la nostalgia de los tiempos pasados, me preguntan si yo volvería a ser el jovencito de hace veinte años y yo les digo que lo haría sólo si pudiera llevarme conmigo al Pasado mi cabeza, mis principios y mis ideas tal y como las tengo ahora... Si no, prefiero quedarme donde estoy. Ahora entiendo mejor las cosas y me da la impresión de que con cada año que pasa voy teniendo menos miedo del Mundo y del Futuro: ahora sé más o menos qué terreno piso y hacia dónde quiero ir.

Estoy seguro de que dentro de veinte años no seré igual que ahora, pero al menos espero haber cambiado mucho menos que en los veinte años anteriores, porque eso significará que ahora mismo estoy más cerca de alcanzar la tranquilidad de espíritu total, de conseguir esa instantánea perfecta, ese estado de flujo continuo... Me gusta creer que el objetivo final de la Vida, a pesar de poder ser distinto para cada persona, no cambia con los años, y que nuestra misión es descubrir cuál es en concreto nuestro objetivo y después perseguirlo. Si el sentido de la Vida cambiase continuamente, seríamos como un perro al borde de la carretera que ladra y persigue a los coches que pasan hacia derecha e izquierda, cambiando constantemente de dirección...

Yo lo veo más bien como el trabajo de un artista que busca su obra maestra, la labor de un escultor frente a un bloque de piedra, esperando a que el bloque le hable y le diga de dónde tiene que quitar para que vaya saliendo la figura que hay dentro. Conforme pasa el Tiempo la figura toma cada vez más forma, y el artista pasa menos rato esculpiendo y más rato pensando y mirando la escultura, haciendo sólo pequeños retoques... Hasta que llega el día en que la contempla satisfecho y decide que está terminada, que para él es perfecta tal cual está. Así veo yo lo que debería ser la Vida.

¡Nos vemos!

Kalonauta dijo...


¡Hola, Ernesto, muchas gracias por tu comentario! Me alegro de que te haya gustado la entrada.

Es verdad que actualmente la vejez y la Muerte son temas tabú, a la gente no le gusta hablar de ello... Vivimos en una época de cortedad de miras, nadie quiere pensar en las cosas bajo un punto de vista más amplio, la mayoría se centran en el Yo-Más-Ahora y no piensan mucho ni en los demás ni en el Futuro... La Muerte es considerada algo molesto en lo que no se piensa, un tema que se va postponiendo siempre para más adelante, olvidándote del mañana para poder divertirte más hoy... y cuando te quieres dar cuenta ya es demasiado tarde para prepararte para la Muerte de manera adecuada.

Documentándome hace poco sobre la historia del libro, para la entrada de "Indeleble", descubrí que en épocas pasadas había un género específico de libros que ayudaban al "bien morir"... Me llamó mucho la atención; a ver si investigo un poco más sobre el tema cuando tenga tiempo.

¡Otro abrazo fuerte para ti, nos vemos!

TripleT dijo...

"Deberíamos perseguir, por consiguiente, dos metas distintas: por un lado maximizar las experiencias minimizando la rutina, para hacer nuestros días más largos y plenos; y por otro lado convertir estas experiencias en verdadero aprendizaje, entendido como el perfeccionamiento de nuestro esquema mental"

Me quedo con eso, aunque éste (interesante) tema da para largas charlas! Apuntado queda para el próximo día que nos veamos! :)

Kalonauta dijo...


¡Qué bueno verte por aquí, Triple T! :-)

Cuando escribía esta frase me vino a la mente ese estúpido anuncio supermarchoso de natillas, el de "¡¡Cruje tu rutinaaa!!". Desde luego, nada que ver con lo que tratamos aquí: supongo que el objetivo del anuncio es alcanzar la primera de las metas, pero de la segunda ni hablar ("¿Aprender algo? ¡Uf, qué pereza...!).

Por supuesto que el tema se las trae, y da para hablar largo y tendido, como en los viejos tiempos... Espero que sea bien pronto.

¡Un abrazo, estamos en contacto!

Irene Fornes dijo...

Reitero mi consejo de pagar para que otra persona se encargue de las tareas del hogar y así poder dedicar más tiempo a lo que realmente importa y nos gusta.
Paso de que la muerte me pille fregando los platos!! jejejeje

Kalonauta dijo...


¡Hola de nuevo, Irene!

Hay un sitio peor para que te pille la Muerte que fregando los platos, y es sentado en la taza del wáter, así que seguid mi consejo, chicos y chicas: tomad mucha fibra para no tener que hacer esfuerzos excesivos, y mantened la cabeza bien alta mientras estáis a la faena para evitar sobrepresiones, que los accidentes cerebrovasculares llegan cuando menos te lo esperas... (No sé cómo ha ocurrido, pero hemos pasado de cortarnos las uñas a hablar de la Muerte, y de vuelta a la taza del wáter: se ha cerrado el círculo, de lo mundano a lo elevado y de vuelta a lo mundano.)

Como en la entrada anterior me has mandado el enlace al vídeo de los captchas, no me resisto a comentar el nuevo sistema que está utilizando Blogger a partir de hoy para comprobar que no soy un robot cuando hago un comentario: me pone la frase "No soy un robot" con una casilla al lado, para marcarla con un tick... ¿A vosotros os pasa lo mismo? Yo al verlo me he quedado muerto.

¡Besotes!