lunes, 17 de noviembre de 2014

Elipsis Narrativa (I)


El primer acto de 2001: Una Odisea del Espacio, titulado El Amanecer del Hombre, nos traslada un millón de años hacia el pasado mostrándonos cómo una civilización extraterrestre inicia un fascinante experimento con la raza humana. El agente de la primera fase del experimento es un monolito que acelera el proceso evolutivo de nuestros ancestros primates, estimulando su inteligencia y haciendo que aprendan a utilizar huesos, palos y piedras como herramientas. A continuación Stanley Kubrick y Arthur C. Clarke pasan de golpe a un futuro cercano, saltándose toda la Historia conocida y la fabulosa aventura que ha supuesto el desarrollo de la Ciencia y la Tecnología hasta el día de hoy… En este segundo acto la llegada del Hombre a la Luna activa a un Centinela, una alarma también en forma de monolito enterrada allí por la civilización extraterrestre, que se dispara al recibir por primera vez la luz del sol e inicia una secuencia de acontecimientos de la que no hablaremos aquí…

Es famoso el cambio de plano que marca el inicio del segundo acto: uno de los primates lanza un hueso al aire y la cámara sigue su trayectoria ascendente y descendente, cortando sin previo aviso y de forma aparentemente descuidada a una nave espacial que flota en el espacio no muy lejos de la Tierra. Una vez leí en alguna parte que esta nave podría contener misiles nucleares, lo cual refuerza aún más el paralelismo con el hueso, que el primate había usado para matar a golpes a un rival en defensa de su comida y su territorio… Pero el mal o buen uso de la Ciencia y la Tecnología nos llevaría a una reflexión completamente distinta de la que nos ocupa hoy; ahora mismo me interesa más centrarme en el corte entre hueso y nave, que es un fantástico ejemplo de elipsis narrativa.




Es curioso que la semana pasada os hablase de metáforas y hoy me detenga a analizar otro recurso literario; en principio ambas entradas no tienen relación entre sí, el hecho de que estén juntas es una mera casualidad… pero vayamos al meollo del asunto. A nivel gramatical se produce una elipsis cuando faltan (se omiten, se eliden) algunas palabras en una frase sin que se pierda el significado de la misma, pero aquí nos vamos a centrar en las elipsis del lenguaje cinematográfico, que son saltos que se realizan en el Tiempo (y también probablemente en el Espacio) sin que por ello el espectador pierda la continuidad de la historia; consisten pues en dedicar poco o nada de Tiempo de narración en aquellas partes que tengan menos interés para el relato, acelerando así el ritmo narrativo.

Una elipsis puede incorporar en ocasiones una voz en off del estilo de “Decidí pasarme por el lugar del crimen”, mostrándose el inicio de este trayecto y haciendo un fundido con el final del mismo, y dándose por supuesto que en medio no ha ocurrido nada fuera de lo normal. Otras veces se utiliza un rótulo sobreimpresionado con una aclaración como “Al día siguiente” o “Dos años más tarde”. Incluso en películas, series, reportajes o entrevistas con un montaje más trepidante se usan simpáticas cortinillas con efectos de sonido para pasar de una escena a otra, o para editar los tiempos muertos y reducir la duración final… De todos modos, muchas veces no se necesita nada de esto para hacer una elipsis narrativa; basta con usar un corte sencillo entre dos planos distintos y suponer que el espectador es suficientemente inteligente para entender que ha habido un salto temporal, introduciéndose alguna sutil pista visual en el segundo plano en caso de que no resulte trivial llegar a esa conclusión. Elipsis como la de 2001, por ejemplo, exigen una participación activa del espectador en el proceso de construcción y comprensión de la historia, y eso supone una mayor satisfacción cuando se consigue captar la asociación de conceptos implícita en la yuxtaposición de ambas imágenes… Hoy en día, de todos modos, el público está acostumbrado a este tipo de recursos y algunas pelis usan las elipsis casi de forma vertiginosa.




Dando un paso más allá, encontramos films como Atrapado en el Tiempo, Código Fuente o Al Filo del Mañana, en los que el protagonista entra en un bucle temporal y tiene una continua sensación de déjà vu, aunque es libre para cambiar cada vez pequeños detalles de la situación que se repite. Para el espectador se haría muy pesado ver enteras todas las iteraciones de este bucle, incluso con esas pequeñas variaciones, así que se hace necesario en este caso usar doble ración de elipsis para dar agilidad a la narración: la solución consiste en repetir exactamente igual un pequeño fragmento de la escena que ya hemos visto entera antes, para que sepamos que estamos en una nueva iteración, y después saltar a la parte que será distinta respecto a los intentos previos. Con toda seguridad volveremos a hablar más adelante en el blog de Atrapado en el Tiempo, y posiblemente también de las otras dos películas.




No quiero terminar esta entrega sin hacer una confesión… Aunque quedaría muy bonito que dijese que fue la elipsis de 2001 la que lo inspiró, el verdadero germen de lo que estáis leyendo hoy fue algo mucho más mundano pero igualmente ingenioso: un sketch de José Mota en el que el Capitán Fanegas, para poder moverle los hitos de las lindes al Tío la Vara, hace uso de sus poderes manchegos profundos y se convierte en alcalde del pueblo por elipsis narrativa (como el propio Fanegas clarifica: yendo al asunto p’a que el público no se aburra)… Magistral, de puro surrealista. Aquí os pongo el vídeo; es largo, así que los que quieran hacer una elipsis hasta la elipsis pueden ir directamente al 4:40.

En la segunda parte de la entrada hablaremos de esas cosas que hacemos continuamente en la vida real pero que casi siempre se omiten en las películas; cosas como afeitarse, comer, ducharse o usar el lavabo… En resumen, esas necesarias pero aburridas rutinas que se repiten y se repiten hasta el punto de hacernos pensar que también nosotros hemos entrado en un bucle temporal, viviendo el día de la marmota una y otra vez. Los que estéis leyendo estas líneas la misma semana de su publicación tendréis que esperar al lunes que viene, pero los que hayáis entrado aquí después podéis hacer elipsis hasta la continuación.

1 comentario:

Irene Fornes dijo...

Deliciosamente escrito.
Voy a leer la segunda parte.