lunes, 7 de marzo de 2016

Sin Comentarios (II)

Hoy hace un mes del último comentario recibido en La Belleza y el Tiempo. Tiene gracia que Sin Comentarios sea la entrada más popular según las estadísticas del blog, con casi cuatrocientas visitas desde julio del año pasado… ¿Cómo es posible que acudan a ojearla unas dos personas al día y que sin embargo los comentarios sigan estancados, a una media de uno al mes? Es cierto que los amigos y amigas a los que aviso por privado cuando publico algo que podría interesarles me contestan a veces por mail, diciendo que intentarán buscar un rato para comentar, pero estas intenciones casi nunca llegan a concretarse; aun así, yo os agradezco de corazón que me mandéis un par de líneas por privado, pero tened en cuenta que si me las mandaseis vía blog seguramente habría otras personas que no me conocen personalmente que perderían el miedo y se atreverían a comentar también…

En fin, el caso es que he pensado que esta semana voy a hacer algo distinto: cada día, empezando hoy, publicaré un comentario nuevo en una entrada antigua. Así mejoro un poquito las estadísticas, aunque tenga que hacerlo yo solo… ¡Si realmente os gusta el blog comentad algo, por favor! O la cosa cambia, o al final me voy a dar a la bebida… Ah, por cierto: la próxima semana, salvo imprevistos de última hora, hablaremos de alcohol y otros vicios.



4 comentarios:

Irene Fornes dijo...

Mi querido Juan, no vale desesperarse por no tener comentarios!! eso forma parte del juego... Tu mismo tienes un blog en el que ni siquiera pones como te llamas!! jejejeje

Kalonauta dijo...


¡Hola, Irene! ¿Qué tal? :-)

Todo el mundo que lea el blog regularmente sabe que me llamo Juan (tú misma acabas de decirlo) y que vivo en Valencia; y en cuanto a mis apellidos, en la primera entrada que publiqué este año dediqué un párrafo a explicar por qué no los escribo aquí de forma explícita... En el blog cuento a veces cosas sobre mi vida sentimental o sobre mis ideas políticas que no me apetece que se sepan en mi lugar de trabajo (por eso tampoco nombro aquí el sitio donde curro). Por ejemplo, estoy seguro de que a algunas personas relacionadas con mi lugar de trabajo no les haría mucha gracia saber que me muevo en el entorno del 15-M en el que tú y yo nos conocimos... Ya he dicho varias veces que todo el que quiera saber mis apellidos y profesión sólo tiene que mandar un mail privado a la dirección en la columna de la derecha, que yo estaré encantado de responderle... Y luego, pues a seguir disfrutando de las entradas con conocimiento de causa.

No creo que leer sin comentar sea una de las reglas del juego, o al menos no debería serlo; si sacas algo en claro de la lectura del blog lo lógico sería que al menos compartieses con el autor tus impresiones sobre el tema, ¿no? O que mandases de vez en cuando un par de palabras diciendo que te ha gustado: lo mínimo, vamos. Yo no tengo mucho tiempo para leer otros blogs, pero publico comentarios a menudo en todos aquellos en los que entro habitualmente; de hecho, varios de ellos están muy parados últimamente por falta de comentarios, porque yo era casi el único que participaba (a veces sin el casi: lo podéis comprobar investigando un poco en la lista de favoritos de la derecha).

Siempre digo que si se os ocurren cosas para comentar pero no queréis decir vuestro nombre real en público podéis usar un seudónimo y avisarme después por privado de que sois vosotros... Incluso prefiero que comente quien sea, aunque no diga en absoluto quién es, ¡pero que comente alguien, corcho! Me da la impresión de que el principal problema no es el del anonimato, sino que la gente en el mejor de los casos no tiene tiempo para pensar detenidamente en el tema que propongo, y en el peor de los casos no tiene muchas ganas de pensar en absoluto... Me da mucha rabia y mucha tristeza ver la gran cantidad de gente intelectualmente vaga que hay a mi alrededor, que prefieren escribir cada día veinte o treinta comentarios intrascendentes en el whatsapp y el facebook antes que uno solo más elaborado en un blog.

Irene, guapísima, como recompensa por ser la primera en responder a mis súplicas te voy a dar una pista sobre el primero de los siete comentarios ocultos, el que publiqué el lunes: lo encontrarás buscando en enero de este año, justo en la entrada siguiente a donde explico lo de mis apellidos. Tiene un poco que ver con el Día de la Mujer que se celebró ayer; y, por cierto, me he dado cuenta de que contiene una errata: donde dije Carmena quería decir Ribó.

¡Animaos, lectores y lectoras, que cada vez que os dejéis caer por aquí con un par de líneas daré nuevas pistas sobre el paradero de mis comentarios ocultos!

¡Un besazo, Irene! ¡Espero que nos veamos por ahí antes del 15 de mayo! ;-)

Ernesto dijo...

No muchacho, no te des a la bebida.... Nos gusta el blog. Te lo juro.

Kalonauta dijo...


Gracias, Ernesto. Recuerdo que el otro día me contabas que habías escrito un comentario para la entrada de hace poco sobre lo grande y lo pequeño, y que no se sabe cómo desapareció por el camino... La verdad es que eso da mucha rabia, es como cuando una máquina expendedora se te traga la moneda y te quedas ahí plantado, con cara de tonto...

Lo prometido es deuda: por cada contribución, una pista. El tercero de mis comentarios ocultos, el del miércoles 9, hay que buscarlo por octubre del 2014... Y te doy (os doy) otro truquillo para que podáis llegar todavía más rápido: lo más normal (aunque no siempre es así, ojo) es que esté en una entrada con un número impar de comentarios.

Ernesto, me dió la impresión de que esa reflexión que se te extravió por el camino era muy interesante, comentabas varias cosas con bastante chicha... así que te propongo un trato: si la vuelves a escribir y la mandas a la entrada correspondiente, te daré no una sino DOS pistas... ¡Ahí queda eso! :-)

Un abrazo, compañero