lunes, 2 de junio de 2014

Pajas Mentales


Hace un tiempo vi una comedia adolescente de 2006 titulada Bickford Shmeckler’s Cool Ideas (título muy alegremente traducido en España como Superfrikis) en la que el protagonista, un estudiante universitario introvertido y solitario, tiene la costumbre de escribir en una libreta una serie de ideas sueltas y reflexiones filosóficas sobre la Vida en general con el objetivo de completar una Teoría sobre el Todo a la que él llama “El Libro”. Bickford escribe para sí mismo, no para compartir sus ideas con los demás, pero un buen día, en el transcurso de una fiesta universitaria, una estudiante sexy, fumeta y desfasada del mismo campus encuentra El Libro por casualidad y, fascinada por su contenido, se lo lleva para leerlo… La película, no nos engañemos, es bastante mala, pero deja caer aquí y allá algunas ideas que, aunque inconexas entre sí, son interesantes. Por ejemplo, y sin ir más lejos, la cita que aparece al principio ya me picó la curiosidad: “Nada puede llegar a ser verdaderamente comprendido en su totalidad. Ni siquiera la idea más simple. Ni siquiera esto.”
 

 
Viendo la peli, no pude evitar pensar que el objetivo del protagonista era parecido a lo que yo intento hacer (con más o menos éxito) en este blog: explicar de forma simple algo tan complicado como el Cosmos, como la Existencia entera; aprenderlo Todo acerca de Todo y sintetizar después ese Conocimiento en una fórmula sencilla. En la película hay varias escenas en las que la lectura de los razonamientos de Bickford produce orgasmos mentales en los personajes, es decir, una intensa y repentina satisfacción interior inherente a la comprensión y conexión de los conceptos, acompañada por un ligero mareo, ojos en blanco y alguna interjección del estilo de “¡Oh, sí,oh, Dios!” Esto me hizo empezar a darle vueltas a una entrada para el blog en torno al concepto de las pajas mentales.

¿Qué se entiende habitualmente por “hacerse una paja mental”? Significa vivir fuera de la realidad, ser un soñador, tener pájaros en la cabeza. Es obsesionarse con algo que le entusiasma a uno mismo pero no a los demás, empeñarse en perder el tiempo desarrollando una idea que en el fondo sabemos que no va a materializarse en nada concreto y tangible. Una paja mental se parece a las del otro tipo en que es algo que te da gustito, pero que al fin y al cabo no implica a otras personas y no lleva a ninguna parte… Analicemos estas tres afirmaciones una por una.

 
 
¿Una paja mental da gustito? Por supuesto que sí. Recuerdo haber sentido muchos orgasmos mentales en los últimos años… Aclaremos, primero que nada, lo que yo entiendo por un orgasmo mental. No me refiero al Síndrome de Stendhal, que se desencadena cuando estamos rodeados de Belleza por todas partes; ni a la Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma, ese agradable cosquilleo, básico y primitivo, que se siente a veces en la nuca y del que ya hablaremos en otra ocasión… De entre los múltiples pequeños placeres de la Vida, me refiero a los de carácter más intelectual, aquellos en los que el estímulo viene más de dentro de nuestra cabeza que de fuera: ver por la tele un documental que nos abra los ojos a una idea interesante, pasear por el casco antiguo de la ciudad conociendo los detalles de su historia, contemplar la Belleza de las nubes de tormenta, la Luna o las estrellas sabiendo además cómo funcionan… En general, el desencadenante suele ser la toma de conciencia de que acabas de aprender algo nuevo y a la vez muy relevante, o de que has encontrado una relación interesante entre dos conceptos que aparentemente eran independientes, o simplemente la constatación de que controlas la situación, de que todo lo que ocurre a tu alrededor tiene pleno sentido de acuerdo con tus conocimientos, de que todo va según lo previsto…
 

 
¿Cómo son mis orgasmos mentales? Suelen durar entre cinco y quince segundos y, por supuesto, no van acompañados de los espasmos y jadeos que aparecen en la peli de Bickford Shmeckler. Los síntomas pueden variar un poco en función de la situación, pero por lo general son, por este orden: escalofríos, carne de gallina, pulso y respiración acelerados, ojos abiertos como platos, sonrisa de oreja a oreja, y finalmente una sensación de júbilo incontenible en mi interior, emoción que a veces no puedo reprimir y que se desborda en forma de risa sana y reparadora.

¿Una paja mental no implica a otras personas? Lamentablemente, esto es cierto. La mayoría de mis orgasmos los tengo estando solo, hay muy poca gente con la que experimento una conexión profunda a nivel intelectual, con la que realmente disfruto conversando, e incluso con éstos me resulta difícil cuadrar agendas para quedar con tranquilidad y tener conversaciones interesantes con la frecuencia que a mí me gustaría. Además, conforme van pasando los años algunos de estos amigos parecen ir teniendo menos tiempo para simplemente hablar, porque están muy ocupados en (según ellos) cosas más importantes como hacer un cursillo de cata de vinos o cambiar la tarima flotante de su casa (es el efecto conocido como “Tú antes molabas”).

Por todas estas razones (y porque no sólo de onanismo vive el hombre) es por lo que, además de moverme bastante por distintos ambientes culturales e intelectuales de Valencia, escribo las entradas de este blog y las lanzo, metidas en botellas de cristal, al océano de Internet para contactar con más gente que tenga inquietudes similares a las mías. La Belleza y el Tiempo no ha hecho que conozca por ahora a nadie realmente especial a través de la Red, pero sí me ha permitido afianzar bastantes buenas amistades hechas en persona en estos dos años.
 

 
Muchos de mis amigos y amigas, tanto de antes como de ahora, me comentan de palabra a menudo que les ha gustado tal o cual entrada, pero como podéis ver sólo la mitad de las entregas tienen comentarios por escrito (Al menos ahora los filtros funcionan correctamente y ya no pasa como al principio, que lo único que me llegaba a los comentarios era spam). Voy siempre muy liado con mil cosas y no tengo tanto tiempo como quisiera para responder, pero aun así los días que entro en el blog después de publicar una entrada y veo que no ha habido ningún comentario (y esos días son los más) representan para mí, en cierto modo, una pequeña decepción. Por lo visto, también en Internet todo el mundo está muy ocupado y va siempre con prisas. ¡Es todo tan líquido…!

Pero miremos la parte positiva: a veces llega flotando a mi isla una botella con un mensaje dentro, una botella enviada por otro náufrago perdido en el océano de la incomunicación; gracias al blog, y aunque sea sólo de vez en cuando, he podido tener conversaciones realmente interesantes, tanto por medio de los comentarios más extensos como cara a cara. Escribimos para saber que no estamos solos, y yo sé que al menos unos pocos me han leído con atención: Oscar Wildest, El Rojo, Hope, Abril, Irene, Ernesto, Julio, La Reina Roja, Neo, Héctor, Manolo Lame, Susana, Mariví… Gracias, chicos y chicas, por esos momentos tan bonitos que, aun siendo tan solo polvos mentales de una noche, son mejores que nada. Y sobre todo gracias a ti, Cancro, por esos polvos mentales salvajes que me dejan siempre sin aliento pero con ganas de más… Espero que tu churri no se ponga celosa (aunque no lo creo, porque ahora mismo estoy recordando que alguna que otra vez nos hemos montado un trío bastante guapo).
 

 
¿Una paja mental no lleva a ninguna parte? Permitidme dudarlo. ¿Hay que bajar de las nubes del pensamiento y vivir exclusivamente con los pies en la tierra? En absoluto. ¿Acaso todo mi trabajo en La Belleza y el Tiempo está siendo en vano? ¡Para nada! Incluso en aquellos casos en los que no he recibido comentarios ni en persona ni a través del blog, os aseguro que he experimentado muchos orgasmos mentales redactando las entradas y documentándome para ellas (en esta misma, sin ir más lejos, tres veces), y eso ya es suficiente recompensa… “A falta de pan, buenas son tortas”, que se suele decir, y yo escribiendo me lo paso pipa.

El blog me permitirá hacerme mis pajas mentales con regularidad, y eso, junto con algún que otro polvo mental aquí y allá de manera esporádica, me permitirá ir tirando de manera bastante digna, aunque a la espera de algo todavía mejor. Espero que llegue el día en que encuentre una pareja mental estable (que no es lo mismo que una pareja mentalmente estable, ojo, aunque eso también), espero que llegue el día en que pueda hacer el amor mental con la misma mujer (¡maravillosa, bendita mujer!) dos o tres veces por semana, lo cual es casi, casi más difícil que hacer el amor físico con la misma frecuencia. El orgasmo mental simultáneo es la meta final a la que aspiro… ¿que puede que sea un mito, como dicen del orgasmo físico simultáneo? Tal vez, pero yo no pierdo la esperanza; algunos todavía creemos en los milagros.
 

 
La conclusión del asunto es que, ya sea solos o acompañados, debemos intentar gozar al máximo de los placeres que nos ofrece la Vida, tanto a nivel físico como a nivel intelectual. No vamos a hablar ahora de los placeres de la carne (lo dejamos para más adelante), pero dejadme tan solo que os recuerde cuánto daño han hecho en el pasado las advertencias de los curas sobre quedarse ciego y cuánto daño sigue haciendo hoy en día en algunos lugares la postura de la Iglesia Católica según la cual cada espermatozoide es sagrado, tolerándose el sexo únicamente cuando es con fines reproductivos… Siguiendo con el paralelismo, podemos relacionar esto con la división entre pensamiento y acción de la que ya hemos hablado en el blog: hay quienes están en contra de pensar por el mero gusto de pensar, gente que hace las cosas sin haber reflexionado antes sobre ellas. Por el contrario, yo creo que hay ciertas rutinas de pensamiento que no se traducen necesariamente en acciones con resultados palpables y cuantificables, pero que acaban permeando toda nuestra forma de ser y de relacionarnos con los demás, haciendo de este Mundo un sitio un poco mejor. En resumen: que hay que darle más al coco.

¿Podemos llegar a entender el Sentido de nuestra Vida a través de la reflexión? No lo sé, pero tengo claro que debemos intentarlo. El truco consiste en ser al mismo tiempo soñadores y realistas, en alcanzar el punto justo de equilibrio: Tener a la vez la cabeza en las nubes y los pies en la tierra es lo que nos hace verdaderamente grandes. Acercarnos poco a poco a la comprensión de Todo, tener una estructura de pensamiento cada vez más completa y coherente, nos hace ser más felices por dentro, aunque no se note tanto por fuera… Dejadme terminar con un diálogo muy bueno de la peli de Bickford Shmeckler:

-¡La felicidad no es un interruptor en tu cabeza que puedas apagar o encender a voluntad!
-Sí lo es.
-¿La felicidad es un interruptor? Eso suena tan masturbatorio…
-¿Y no es
la masturbación uno de los grandes inventos de todos los tiempos?
 

 

10 comentarios:

Cancro dijo...

Qué tal caballero,

Tranquilo, que mi churri no se pone celosa con nuestras obscenidades dialécticas A ella también le va la marcha! :D

Desde luego el submundo de los blogs es complicado. Sobre todo teniendo en cuenta la inmensa cantidad de ellos que existen... Yo mismo sigo varios regularmente,aunque en realidad éste es el único en el que participo activamente.

Por otro lado, tú ya sabes que no siempre es sencillo comentar tus entradas, ya que sueles tocar temas que necesitan de reflexión, y ya sabemos que no todas las personas están por la labor de pararse a pensar un rato, y menos aún de intentar pasar esos pensamientos a texto.

En cualquier caso, yo aplaudo cualquier inciativa que incite a la gente a pensar, y con éste tipo de actividades, tipo blogs y demás, el tiempo hace milagros ;)

Saludos!

Ernesto dijo...

Jajaja, ante todo agradecer tu agradecimiento (no lo merece).
Por otra parte me turba mucho que nos menciones en una entrada tan "onanista", en fin... prefiero no darle vueltas ;)
Por lo demás, como dice Cancro a algunos nos cuesta pasar los pensamientos a texto, yo soy más de charla y birra. Un abrazo ;)

Kalonauta dijo...


No esperaba menos de ti que un comentario, Cancro, después de la declaración de amor (mental) que te he hecho en la entrada... ;-P

Ya sé que la oferta disponible en Internet es enorme, e incluso habiendo seleccionado los blogs o en general las páginas más interesantes, luego cuesta bastante estar al día con todas ellas... La falta de tiempo hace que mucha gente acabe optando por los contenidos de digestión más rápida, o por aquellos de una temática muy específica que saben seguro que les va a interesar... Y este blog no cumple ninguna de las dos condiciones, así que entiendo que haya pocos comentarios. Dicho esto, nunca está de más intentar que haya unos poquitos más, así que ¡venga, animaos, chicos y chicas!

En cuanto a tu última frase, la de que el tiempo hace milagros, será que estoy un poco espeso ahora mismo, pero no la he comprendido del todo, y me interesa que me la expliques un poco mejor... Este finde, cuando nos veamos, seguimos hablando de ello.

¡Un abrazo!

Kalonauta dijo...


Ernesto: si a ti te turba, a mí me turba más... y como tú bien dices, no le demos más vueltas al asunto, que me conozco. ;-D

Los agradecimientos son merecidos, por supuesto... Es posible que no hayamos tenido muchas charlas a través de los comentarios del blog, pero en persona hemos tenido muchas y muy interesantes, estos últimos tres años...

Te tomo la palabra acerca de nuestra próxima conversación: espero que sea bien pronto, tú con una birra y yo con un nestea, si hace falta. :-)

¡Un abrazo fuerte!

Mariví dijo...

Hola de nuevo, después de tanto tiempo... y quizá tanta belleza. He llegado a este post tras conocer tu experiencia solitaria en la Plaza del Ayuntamiento, y mientras lo leía te imaginaba sentado en un banco de la plaza. Seguramente pasabas desapercibido para la mayoría de los viandantes, incluso para las floristas que trabajan allí. Algo así como una presencia inmaterial. Y sin embargo, tu cabecita debía estar hirviendo como un buen puchero de invierno, orgasmando de vez en cuando, eso seguro, entre pensamientos y sensaciones. Qué imagen tan extraordinaria, la de una persona solitaria y plácida observando discretamente. Me ha gustado tu post, igual que me ha gustado imaginar tu imagen en la plaza.
No hemos tenido muchos orgasmos mentales comunes, tú y yo, pero sí hemos vivido situaciones que quizá los han producido. Momentos en la calle, sobre todo, que parece ser nuestro espacio natural.
He disfrutando leyéndote, de nuevo.
Gracias por invitarme a entrar y comentar. La próxima vez que pase por la plaza, te veré allí sentado.

Kalonauta dijo...


En cuanto al comentario de Mariví acerca de la Plaza del Ayuntamiento, es posible que os haya hecho sentir como si os hubiérais perdido un par de capítulos de la serie sin haberos dado cuenta... Esto se debe a que Mariví dispone de cierta información privilegiada a la que no tendréis acceso hasta el próximo lunes; pero tiempo al tiempo, y una cosa detrás de otra...

No sé si recordarás, Mariví, que fuiste la primera en comentar algo en La Belleza y el Tiempo, hace ya casi dos años, cosa que me honra, por supuesto. ¡Da gusto empezar con ese nivelazo en cuanto a lectores/as! Y que conste que no tenemos más orgasmos mentales porque tú no quieres, ¿eh? Que si tú me dices "Ven" lo dejo todo, que tú eres tremenda... ;-P

Nos seguimos viendo por la calle... Y por si quieres imaginarme mejor cuando pases por la Plaza, estaba sentado en el tercer banco empezando por la izquierda.

¡Besotes! :-)

Mariví dijo...

Oh la lá! No recordaba que había sido la primera lectora comentarista! Pues me gusta ché, a veces ser la primera en algo tiene su mucha gracia y sentido.
Nos vemos por las calles, claro que sí. Desayunando, quizá?
El tercero por la izquierda, muy bien, fácil de recordar....
seguimos!
besos

Kalonauta dijo...


Mariví, supongo que ya habrás visto que la siguiente entrada del blog está escrita en función de tu comentario del 3 de junio... Digamos que es la precuela a tu comentario, espero que te guste.

Y por supuesto que nos vemos... y sí, yo también espero que volvamos a desayunar juntos alguna otra vez en el futuro.

¡Un abrazo!

yo, la reina roja dijo...

¡Esto no se lee en un quítame allá esas pajas! Saludos.

Kalonauta dijo...


Ya sabes, Carolina, que la mayoría de las cosas buenas en este mundo requieren tomarse su tiempo... También sabes que las entradas de La Belleza y el Tiempo no caducan, y que puedes comentar aquí lo que te pida el cuerpo tanto hoy como dentro de un año, que yo te leeré de todas formas y te responderé encantado.

¡Besos!